El progreso de Tashkent impulsado por el capital humano
Tashkent está evolucionando, y estos cambios son cada vez más evidentes no solo en la vida cotidiana, sino también en las evaluaciones internacionales.
La capital de Uzbekistán está ascendiendo en las clasificaciones mundiales de ciudades, lo que refleja avances en sectores clave. Sin embargo, detrás de cada puntuación en estos rankings no solo hay infraestructura, carreteras o datos económicos, sino, ante todo, las personas.
En el Índice de Ciudades Globales de 2026, Tashkent avanzó 128 posiciones hasta situarse en el puesto 343 entre las 1.000 ciudades más importantes del mundo. El progreso más notable se produjo en la categoría económica, donde la capital pasó del puesto 558 al 188 en tan solo un año. Este salto pone de relieve la rápida transformación del panorama económico de Tashkent y su creciente integración en las redes globales.
No obstante, un indicador destaca como especialmente crucial para el futuro de la capital: el capital humano. El desempeño de Tashkent en este ámbito es particularmente impresionante, situándose en el puesto 108 a nivel mundial en 2026. En comparación, la capital de Uzbekistán ocupaba el puesto 136 en 2024 y el 123 en 2025. A lo largo de tres clasificaciones consecutivas, Tashkent ha mejorado constantemente su posición en una métrica que refleja los conocimientos, las habilidades y el potencial profesional de sus habitantes.
Según la administración municipal de Tashkent, el progreso de la ciudad no depende únicamente de la construcción o la producción, sino también de las oportunidades que ofrece a sus residentes. Una ciudad moderna se vuelve competitiva cuando logra atraer, desarrollar y retener talento, además de fomentar un entorno propicio para la educación, el desarrollo profesional, el emprendimiento y la innovación.
Esta tendencia se ve respaldada por un estudio internacional del Boston Consulting Group titulado “Built to Change: How Cities Compete for the Future” (Diseñadas para cambiar: cómo compiten las ciudades por el futuro), realizado en 2025 y publicado el 21 de mayo de 2026. El informe sitúa a Taskent en tercer lugar entre 80 ciudades globales por su velocidad de cambio, por detrás de Shenzhen y Riad. La ciudad también lideró la clasificación en cuanto al ritmo de cambio de la actividad económica.
Cabe destacar que el BCG no se limitó a evaluar las condiciones actuales de las ciudades. El estudio buscaba determinar con qué rapidez se desarrollan las ciudades, cómo se adaptan a nuevas circunstancias y cómo mejoran el entorno para sus habitantes. Con este fin, BCG analizó más de 200 indicadores, además de recopilar las opiniones de 24.000 residentes urbanos de todo el mundo.
Sin embargo, detrás de estas cifras impresionantes hay, una vez más, personas reales: un maestro que trabaja con niños a diario, un médico responsable de la salud de sus pacientes, un ingeniero que desarrolla nuevas soluciones, un emprendedor que crea empleos, un estudiante que apenas comienza su carrera profesional y un empleado de servicios municipales cuyo trabajo mantiene la metrópolis en funcionamiento cada día. Cada uno de ellos contribuye al desarrollo de Tashkent.
El capital humano no es simplemente una categoría abstracta en una clasificación; refleja la capacidad de una ciudad para ofrecer a sus residentes conocimientos, oportunidades y espacios donde desarrollar su potencial. A medida que se crean más oportunidades, la ciudad se fortalece.
Analistas internacionales han señalado a Tashkent como una de las ciudades a tener en cuenta, destacando su notable desarrollo. Para la capital, este reconocimiento simboliza tanto la valoración mundial de sus avances como el esfuerzo colectivo de todos aquellos que trabajan a diario para transformar la ciudad.
Alcanzar una posición destacada no debería ser el objetivo final. El verdadero valor de cualquier indicador reside en las mejoras tangibles que refleja en la vida cotidiana. Para los residentes, es fundamental no solo ver cómo la ciudad escala posiciones en los rankings internacionales, sino también percibir este progreso en su día a día: de camino al trabajo, en sus patios, vecindarios, escuelas, hospitales y espacios públicos.
Tashkent sigue enfrentándose a desafíos que requieren un esfuerzo continuo: mejorar el entorno urbano, optimizar las condiciones ecológicas, desarrollar los barrios y hacer que la ciudad sea más accesible para todos sus habitantes. El crecimiento económico debe generar nuevas oportunidades, ya sea en el ámbito de la educación, el empleo, el emprendimiento, el desarrollo profesional o la vida familiar en la ciudad.
Así, el éxito de Tashkent no se medirá únicamente por su posición en las clasificaciones mundiales, sino también por su gente: por sus conocimientos, su iniciativa, su confianza en el futuro y su deseo de construir su vida en la ciudad.
Roman Bondarchuk, UzA