El presidente de Uzbekistán expone nuevas prioridades para la cooperación económica entre Uzbekistán y Estados Unidos
El 19 de octubre, el presidente de la República de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, asistió a la inauguración de la segunda reunión del Consejo Empresarial y de Inversiones entre Estados Unidos y Uzbekistán.
Al evento también asistieron el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio; el enviado especial de los Estados Unidos, Sergio Gor; así como representantes de destacadas empresas y bancos estadounidenses.
En su discurso, el presidente subrayó el significado simbólico de debatir nuevas oportunidades de cooperación entre Uzbekistán y Estados Unidos en Samarcanda, una ciudad que, durante siglos, ha servido de punto de encuentro para diversos pueblos, culturas y rutas comerciales.

Se destacó que las relaciones entre Uzbekistán y Estados Unidos han alcanzado un nivel cualitativamente nuevo, gracias, en gran medida, a la atención y el apoyo personales del presidente estadounidense, Donald Trump.
Asimismo, se hizo hincapié en la necesidad de ampliar los vínculos económicos sobre la base de una sólida asociación política.

El Consejo Empresarial y de Inversiones entre Estados Unidos y Uzbekistán desempeña un papel fundamental en este proceso, contribuyendo de manera significativa al avance de proyectos e iniciativas conjuntas.
El presidente resaltó los cambios de gran alcance que están teniendo lugar en Uzbekistán: la economía crece, surgen nuevas empresas, se crean puestos de trabajo y se amplía el acceso a la educación para los jóvenes.

Al mismo tiempo, el desarrollo industrial continuo y la modernización de las infraestructuras requieren inversiones, así como la incorporación de tecnologías avanzadas y la transferencia de conocimientos y experiencia técnica.
En este contexto, el presidente destacó la amplia experiencia de Uzbekistán en su colaboración con empresas estadounidenses. Cientos de compañías con capital de EEUU operan en Uzbekistán, abarcando sectores como la industria, la energía, el transporte, la agricultura, la educación y las nuevas tecnologías. Por su parte, las empresas uzbekas también han comenzado a invertir en la economía estadounidense.

Entre las áreas prometedoras para ampliar esta asociación se incluyen la extracción y el procesamiento avanzado de minerales críticos para la fabricación de productos de alta tecnología; el desarrollo de un sistema energético moderno y fiable; la creación de centros de datos; la implementación de inteligencia artificial y soluciones digitales en la industria, la agricultura, la educación y la administración pública; así como la formación educativa y profesional de la fuerza laboral.

Se llevaron a cabo exhaustivos preparativos para esta reunión del Consejo Empresarial y de Inversiones. Como resultado, se han desarrollado 54 acuerdos e iniciativas prometedoras por un valor aproximado de 12 000 millones de dólares. Se elaborará un plan de acción integral para garantizar su implementación.
Para mejorar la labor del Consejo, se subrayó la importancia de concentrar los esfuerzos en tres prioridades clave.

La primera prioridad consiste en crear condiciones claras y previsibles para las empresas estadounidenses. Los inversores que lleguen a Uzbekistán deberían poder comenzar sus operaciones de inmediato, sin necesidad de dedicar tiempo a trámites administrativos.
En este sentido, se destacó la transición hacia un nuevo modelo de trabajo con los inversores, denominado «conectar y empezar» (plug-and-play). A los inversores se les ofrecerán proyectos totalmente preparados, que incluyen emplazamientos listos para su uso, infraestructuras conectadas y todos los permisos y la documentación necesarios.

Los empresarios uzbekos también pueden participar como socios y compartir los riesgos de la inversión. Se ha creado un Fondo de Inversión Directa para respaldar este tipo de proyectos.
La siguiente prioridad es desarrollar conjuntamente nuevos sectores económicos y grandes centros de crecimiento industrial y tecnológico.

Por último, el Consejo debe convertirse en un mecanismo estratégico para la asociación económica a largo plazo entre ambos países. A este respecto, se ha propuesto elaborar un Programa de Cooperación en Comercio, Inversión y Tecnología con horizonte hasta el año 2035.

Asimismo, el Consejo debe servir como una plataforma eficaz para desarrollar nuevas iniciativas, eliminar barreras sistémicas e impulsar proyectos conjuntos a gran escala.
UzA