En la era de la globalización y el aumento de la cooperación internacional, Uzbekistán y China marcan el comienzo de una nueva etapa en el desarrollo histórico de las relaciones bilaterales.
El Proyecto de la Franja y la Ruta propuesto por China se ha convertido en un símbolo no sólo de la reactivación económica de la Ruta de la Seda, sino también de un nuevo nivel de vínculos diplomáticos y culturales entre los países.
Consideremos el estado actual y las perspectivas de desarrollo de la cooperación entre Uzbekistán y China, destacando los aspectos clave del crecimiento económico y la expansión de los proyectos de inversión.
Uzbekistán, que ocupa una posición estratégicamente ventajosa, atrae la atención de los inversores chinos, que pretenden implementar más de 300 proyectos en los sectores de energía, transporte y agricultura en 2024. Con el aumento del número de empresas chinas, el volumen de negocios comercial entre los estados ha alcanzado un récord.
La visita del Presidente de Uzbekistán a China en enero de este año, durante la cual se firmaron acuerdos por valor de 25 mil millones de dólares sobre energía verde e infraestructura de transporte, subraya el deseo de los países de profundizar asociaciones mutuamente beneficiosas.
El sistema de transporte y logística, especialmente en el contexto del desarrollo del transporte multimodal a lo largo de la ruta China-Kirguistán-Uzbekistán, es otro aspecto importante de las relaciones bilaterales. La firma de un Memorando de Cooperación entre Temiryulcargo y Jiayou International abre nuevas oportunidades para expandir el comercio y la logística. Así, a finales de 2023, el volumen de comercio exterior entre los países ha aumentado significativamente y los indicadores de exportaciones e importaciones también muestran un crecimiento constante.
Al mismo tiempo, la asociación con China en ecología y lucha contra el cambio climático se está volviendo particularmente relevante, especialmente dentro de plataformas internacionales como la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO) y el Programa Global de Protección del Ecosistema y el Leopardo de las Nieves (GSLEP). Los proyectos para aumentar la superficie forestal e introducir tecnologías respetuosas con el medio ambiente, como el uso de vehículos eléctricos para la recogida de basura y la construcción de plantas de energía solar y eólica con una capacidad de 9 gigavatios, subrayan el deseo de ambos países de lograr la sostenibilidad medioambiental.
En general, la cooperación entre Uzbekistán y China en el marco del Proyecto "La Franja y la Ruta" es un ejemplo de cómo los vínculos históricos y las iniciativas estratégicas modernas pueden combinarse para lograr resultados mutuamente beneficiosos, abriendo nuevos horizontes para ambos países y la región de Asia Central.
Abduaziz Jidirov, UzA