El 24 de octubre de 2025, Uzbekistán y la Unión Europea firmaron el Acuerdo de Asociación y Cooperación Reforzada (EPCA), un marco integral que culmina las negociaciones iniciadas en febrero de 2019 y rubricadas en julio de 2022.
Más que un hito simbólico, el EPCA codifica una mejora estratégica en nuestra relación con la UE. Su alcance es amplio —nueve títulos, 356 artículos y 14 anexos— y su ambición práctica: alinear nuestra cooperación con las realidades de una economía mundial en rápida evolución, al tiempo que reforzamos los fundamentos del Estado de derecho para el desarrollo sostenible en nuestro país.
El momento de la firma del acuerdo es revelador. La reciente política exterior equilibrada y multivectorial de Uzbekistán, junto con sus reformas centradas en las personas —que fortalecen el Estado de derecho, amplían la transparencia de la administración pública e impulsan las reformas de mercado—, han sentado las bases necesarias. Estos avances en materia de derechos humanos y gobernanza han incrementado la confianza internacional, posibilitando una asociación con Europa basada en normas. El Acuerdo de Cooperación Económica (ECE) representa un voto de confianza en la trayectoria de reformas de Uzbekistán y una hoja de ruta tangible para lograr resultados medibles.
En el plano económico, el ECE ofrece una vía clara para la integración y el crecimiento. Promueve la aproximación a las normas de la UE en materia de reglamentación técnica, seguridad de los productos y medidas sanitarias y fitosanitarias. El acuerdo está diseñado para reducir las barreras no arancelarias, simplificar los procedimientos fronterizos y aumentar la competitividad de nuestros exportadores en el mercado de la UE. Fomenta las empresas conjuntas y la agrupación industrial, amplía las cadenas de valor de la agroindustria y la manufactura, y apoya la eficiencia energética y la modernización industrial. En resumen: más comercio, más inversión y más empleos de calidad en el país.

El capital humano es un pilar igualmente fundamental. El ECE amplía la cooperación en educación, ciencia, desarrollo de competencias y salud pública. Impulsa programas universitarios conjuntos, intercambios de profesorado y estudiantes, y subvenciones para la investigación: mecanismos que aceleran la transferencia de conocimientos y contribuyen a alinear nuestras competencias con las demandas de una economía digital y verde. Las repercusiones son inmediatas y tangibles: mejores servicios públicos, mayor productividad y nuevas oportunidades profesionales para nuestros jóvenes.
El estado de derecho constituye otra ventaja estratégica. Una cooperación más profunda en materia de reforma judicial, lucha contra la corrupción, protección de datos y ciberseguridad aumenta la previsibilidad para los inversores y la protección de los ciudadanos. El capítulo del acuerdo sobre política exterior y de seguridad amplía el diálogo sobre prevención de conflictos, gestión de crisis, no proliferación y controles de exportación. Esta cooperación fomenta la estabilidad regional, esencial para el crecimiento a largo plazo.
La conectividad es el pilar que hace viables estas ambiciones. Mediante sinergias con la iniciativa Global Gateway de la UE y el Corredor de Transporte Transcaspio, el EPCA apoya los centros logísticos, la modernización de las fronteras y una infraestructura más sostenible. Una mejor conectividad se traduce en menores costes comerciales, plazos de entrega más cortos y rutas de exportación diversificadas: palancas prácticas para la competitividad. También permite la cooperación en gestión del agua, adaptación al cambio climático y sistemas energéticos resilientes: prioridades estratégicas para una economía centroasiática terrestre.
Fundamentalmente, el Acuerdo de Cooperación Económica y Ambiental (EPCA, por sus siglas en inglés) abre vías estructuradas para la colaboración en materias primas críticas necesarias para las transiciones ecológica y digital. Esto se basa en el Memorando de Entendimiento UE-Uzbekistán firmado en 2024. Crea oportunidades para mejorar los estándares nacionales, atraer inversión responsable e integrarse en los segmentos superiores de las cadenas de valor globales, manteniendo al mismo tiempo las salvaguardias ambientales y sociales.
Más allá del texto, la declaración conjunta emitida durante la firma subraya un compromiso compartido con la Carta de las Naciones Unidas y con los principios de independencia, soberanía e integridad territorial, principios que guían nuestras posiciones en los foros internacionales. Asimismo, acoge con beneplácito los resultados de la Cumbre UE-Asia Central, incluidos los planes para un Foro Económico Asia Central-UE y un Foro de Inversores en Conectividad Transcaspiana en Taskent en 2025. En resumen, el EPCA se integra en una agenda regional más amplia y con visión de futuro.
En términos prácticos, el éxito requiere la implementación de tres prioridades claras: el fortalecimiento institucional coordinado, el mayor apoyo a las empresas y un seguimiento transparente basado en datos. Esto garantizará que los compromisos se traduzcan en resultados concretos.
Ante todo, la coordinación institucional. Para que los compromisos se traduzcan en resultados, se requiere un mecanismo intergubernamental con mandatos, plazos y sistemas de información claros. Un consejo nacional de coordinación de la EPCA, con el apoyo de grupos de trabajo técnicos, debería orientar la adopción de las normas de la UE, supervisar el progreso y solucionar los obstáculos.
Segundo, el apoyo a las empresas. Las empresas necesitan orientación para adaptarse a las nuevas normas y oportunidades. Un servicio de asistencia de la UE para exportadores e inversores ofrecería asesoramiento práctico sobre certificación, normas de origen y cumplimiento normativo. Esto permitiría convertir la legislación en práctica empresarial. Ampliar la capacidad de los organismos de ensayo, inspección y certificación reducirá aún más los costes de transacción y agilizará el acceso al mercado.
Tercero, una gestión abierta y basada en datos. Los trámites aduaneros y la facilitación del comercio deben digitalizarse por completo mediante sistemas de ventanilla única e intercambio de datos interoperable. La presentación periódica de informes públicos sobre los hitos —como las colaboraciones en materia de educación, los proyectos financiados y las normas adoptadas— reforzará la credibilidad y fomentará la participación de las empresas y la sociedad civil.
El Acuerdo de Asociación Económica y Comercial (EPCA, por sus siglas en inglés) también se alinea con la senda de adhesión de Uzbekistán a la OMC al fomentar reformas basadas en el mercado y un comercio transparente y conforme a normas. A medida que se profundicen las reformas, nuestra economía experimentará exportaciones más diversificadas, una mayor protección para los inversores y un mercado interno más competitivo. Estos resultados incrementan los ingresos familiares y amplían las oportunidades.
Este acuerdo es ambicioso por diseño. La ambición por sí sola no basta; la ejecución por sí sola es estancada. El EPCA combina ambas: establece un objetivo ambicioso y proporciona los medios para alcanzarlo. Actuando con decisión, convertimos este marco en un catalizador para el crecimiento inclusivo, la madurez institucional y la credibilidad global.
En definitiva, el EPCA es más que un éxito diplomático; es el motor de la agenda de reformas de Uzbekistán. Al vincular el bienestar ciudadano, la competitividad empresarial y la participación internacional, el EPCA nos encamina hacia una transformación fundamental. La tarea crucial que tenemos por delante es cumplir esta promesa y lograr que la asociación entre Uzbekistán y la UE sea impactante y duradera.
Eldor Tulyakov, Director Ejecutivo del Centro de
Estrategia de Desarrollo de Uzbekistán