El antiguo anfiteatro romano de Aspendos, cerca de Antalya, Turquía, volvió a reunir a miles de espectadores de todo el mundo, convirtiéndose en un centro de la vida cultural global. Del 14 de septiembre al 1 de octubre, albergó la 32ª edición del Festival Internacional de Ópera y Ballet.
Por primera vez en la historia de Asia Central, el Gran Teatro Académico Estatal de Uzbekistán, que lleva el nombre de Alisher Navoi, participó en la espectacular clausura del festival. El 1 de octubre, la compañía de Tashkent representó La Traviata de Giuseppe Verdi, dirigida por Konstantin Kamynin. La orquesta estuvo dirigida por el maestro Vyacheslav Chernukho-Volich, con los papeles principales interpretados por los solistas Latifa Abiyeva (Violetta), Ramiz Usmanov (Alfredo) y Rakhim Mirzakamalov (Giorgio Germont).

Lo que más impresionó tanto al público como a la crítica fue que Uzbekistán presentó una producción a gran escala con la participación de toda la compañía, a diferencia de otros países participantes, que solo estuvieron representados por solistas individuales. La actuación recibió un aplauso entusiasta y fue reconocida como uno de los eventos más impactantes del festival.
Según los organizadores, alrededor de 8.000 espectadores asistieron a las funciones celebradas en el singular anfiteatro del siglo II con capacidad para 13.000 personas. La participación de la compañía uzbeka en Aspendos marcó un paso esencial para fortalecer la reputación internacional del teatro nacional y el patrimonio cultural del país.
Aziza Alimova, UzA