La Cumbre Mundial de Mujeres, celebrada en Pekín, se ha convertido en una plataforma internacional destinada a promover la igualdad de género y aumentar la participación de las mujeres en la sociedad. Este evento se organizó como continuación de la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en China en 1995. La Declaración y Plataforma de Acción de Pekín, adoptadas en dicha conferencia, siguen siendo documentos internacionales clave para la protección de los derechos de las mujeres, la igualdad de género y el desarrollo social.
En la cumbre, los participantes debatieron temas como la desigualdad digital, las oportunidades económicas y la participación de las mujeres en la gobernanza y la toma de decisiones. El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, pronunció un discurso en el que recordó su declaración ante las Naciones Unidas en 2015 de que el desarrollo de las mujeres debe avanzar en paralelo al progreso económico.
Según los expertos, en los últimos años se han logrado avances significativos a nivel mundial en el ámbito de la protección de los derechos de las mujeres. En particular, la mortalidad materna se ha reducido en un tercio y el número de mujeres en los parlamentos nacionales en la mayoría de los países se ha duplicado. Hace treinta años, las leyes contra la violencia existían solo en 12 países, mientras que hoy están vigentes en 193.
En China, las mujeres también participan activamente en la educación superior, la ciencia y el emprendimiento. Los sistemas jurídico y político del país ofrecen condiciones favorables para su participación y progreso en estos campos.
¿Cuál es la situación actual en Uzbekistán al respecto? Según representantes de la delegación uzbeka que participó en la cumbre internacional, bajo el liderazgo del presidente Shavkat Mirziyoyev, se están implementando reformas a gran escala basadas en el principio de la defensa de la dignidad humana. La estrategia de desarrollo del país define el apoyo a la familia y a las mujeres, así como la promoción de la igualdad de género, como prioridades nacionales clave. Uzbekistán implementa constantemente su propio modelo, que, en el marco de la Estrategia Uzbekistán 2030, establece objetivos específicos para fortalecer el sistema de apoyo integral a las mujeres, garantizar sus derechos e intereses legítimos y aumentar su participación económica.
Como resultado de la implementación de la Estrategia para el Logro de la Igualdad de Género para 2030, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la proporción de mujeres en la administración pública y estatal ha superado el 35 %. Los programas gubernamentales centrados en la provisión de vivienda, la salud maternoinfantil, el apoyo a los jóvenes, especialmente a las niñas, en todas las etapas educativas y la creación de oportunidades más amplias para ellos se han convertido en un sistema nacional eficaz. En este contexto, Uzbekistán ha desarrollado el Programa Nacional "Bienestar Familiar".
En los últimos años, la cobertura de la educación preescolar en Uzbekistán ha aumentado del 27 % al 78 %, mientras que la matriculación femenina en la educación superior ha alcanzado el 54 %. Como parte de este proceso, el Estado ha brindado apoyo especial a las mujeres que necesitan protección social, ha duplicado las asignaciones gubernamentales y ha quintuplicado la cuota de admisión para mujeres sin educación superior.
Las mujeres ahora pueden acceder a préstamos educativos sin intereses, y el presupuesto estatal financia íntegramente los estudios de maestría sin obligación de reembolso. Como resultado, más del 64 % de los estudiantes de maestría en las universidades del país son mujeres. Se está implementando el programa “De la Pobreza a la Prosperidad” y, a través del sistema “Mahallabay” (Basado en el Barrio), se trabaja individualmente con cada hogar y familia para proporcionar los recursos necesarios para aumentar los ingresos de las mujeres y promover su autosuficiencia.
Al mismo tiempo, más de 600 millones de mujeres en todo el mundo aún viven en situaciones de conflicto, y más de 2 mil millones permanecen sin protección social. Esta realidad exige un esfuerzo continuo, cooperación internacional y solidaridad. Construir una sociedad en la que las mujeres puedan forjar su futuro de forma independiente y desarrollar plenamente su potencial es un objetivo compartido por todos. En este sentido, la Cumbre de Beijing reafirmó una vez más que los derechos de las mujeres son parte integral de los derechos humanos.
Muhayyo Toshkorayeva, UzA