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Que siempre tengamos la paz y abundancia
23:54 / 2015-03-05

En la región de Turtkul de la  República Karakalpaka vive la mujer más vieja del mundo Tuti Yusupova, que tiene 135 años.

En la región de Turtkul de la  República Karakalpaka vive la mujer más vieja del mundo Tuti Yusupova, que tiene 135 años. 

La gente de Turtkul estima a Tuti Yusupova como su madre. La gente de esa región siempre piden la bendición de la vieja. 

– Siempre visitamos a Tuti Yusupova antes de un viaje, empezar
a construir las casas o hacer las bodas, – dice el jefe de la autoadministración “Turtkul” Ikrom Bekniyozov. – Es una tradición en nuestra región. Es decir, es imposible ser de otra manera en la región, donde vive una persona más vieja del mundo. En nuestra región viven en paz y con acuerdo las dieciseis miles personas de varias nacionales

Se puede ver los resultados de las actividades constructivas, realizadas en nuestro país, en esa aldea tambi
én. Están trabajando en la aldea las instituciones educativas, polideportivos, centros de medicina, tiendas  y puntos de servicio. Llaman la atención los caminos anchos, las calles limpios y bonitos, jardines diferentes de la región. 

Antes aquí habían las casas muy bajas, hechas de arcilla, pero hoy día aquí se han constru
ido las viviendas muy altas y muy bonitas. Tuti Yusupova también vive en una de las casas construidas previo los proyectos modernos arquitectónicos. El patio de su casa es limpio y jardín en el patio con varios árboles demuestra la habilidad e ingenio de los dueños de la casa. 

– Cada día vienen los huéspedes a esa casa, – dice la consejera del jefe de autoadministración de “Turtkul” Gulbakhor Umarova. – Muchas p
ersonas intentan hablar con Tuti Yusupova y saber los secretos de una vida tan larga. Aunque los representantes de la Organización mundial de Sanidad han visitado a esa mujer. 

Tuti Yusupova que se sentaba en la casa nos recibió levantándose r
ápidamente. Da una impresión inolvidable el movimiento hábil de esa mujer, que veía tres siglos.


Nosotros nos hemos saludado con ella y hemos dicho nuestro objetivo. Ella ha empezado su conversación de una historia antigua. 

Mi padre se llamaba Todjiboy y mi madre Uldjon, – ha dicho ella. – Nosotros eramos tres hijos – un hijo y dos hijas, yo era mayor y siempre ayudaba a mi madre. Mi padre murió cuando eramos muy jóvenes, y todas las dificultades de la familia y vida tocaban a mi madre. Aquellos tiempos nosotros vivíamos solamente cultivando los granos y legumbres. 

Cuando hablaba sobre su infancia ella ha tenido una tristeza. Tuti Yusupova ha notado que ella veía las dos guerras mundiales. 

– Cuando había la guerra y
o tenía dos hijos, – dice la vieja con mucha tristeza. – Veía las dificultades del régimen de “Rey blanco”. Recuerdo bien a los tiempos de haciendas colectivas también. Después sufríamos mucho de fascismo, pero nunca cansaba de trabajar. Trabajaba en el campo, recogía algodón. No podía descansar bien. Siempre estaba en movimiento, y pienso que por eso no tenía ningún problema con mi salud. 

– Tuti Yusupova es una mujer sana, – dice la médica del centro médico de aldea Khonsuluv Safarova. –
Cada semana visito a ella y examino su sanidad. 

Tuti Yusupova está muy alegre de nuestros días pacíf
icos y dice

No sé cuántos nietos y biznietos tengo. Gracias a Diós que son muchos. Algunos tiempos confundiré sus nombres y les preguntaré de eso. Que todos sean sanos. – Y expresa sus opiniones: Ante todo debemos guardar la paz. Diós da a las personas dos bienes muy grandes, primero es la vida, segundo es la paz. No he visto durante mi vida los tiempos tan buenos como hoy en día. Nuestro país es como un paraiso y me dan mucha alegría las actividades generosas que se realizan en nuestro país. Muchas gracias a nuestro Presidente que está haciendo tantos trabajos generosos. Hace poco que mi nieto me ha leido su Decreto sobre nosotros – los ancianos. Gracias a Diós que estamos viviendo en unos días tan maravillosos. En nuestro país respetan a los ancianos y les apoyan, estoy segura quenuestro país  tendrá un gran futuro. 

No se acaba la historia de Tuti Yusupova. Si preguntas sobre algun tiempo empieza contar las historias muy interesantes. Siempre repit
e estar honrado y no abusar los derechos de los otros. 

– Sean honrados. Siempre agradecen. Trabajen mucho. No enfaden a los otros sin ninguna causa, – dice ella. – Guarden esos d
ías pacíficos y sean amistosos, queridos hijos míos. Hay la abundancia en el lugar donde hay la paz y el acuerdo. Que siempre tengamos la paz y abundancia.