Desde su independencia en 1991, Uzbekistán ha experimentado una profunda transformación: de un estado postsoviético cerrado a un país en desarrollo dinámico que se integra con fuerza en el panorama internacional, incluso en el sector turístico.
Durante más de tres décadas, gracias a reformas integrales y una planificación estratégica, el país no solo ha preservado y revitalizado su rico patrimonio histórico y cultural, sino que también ha creado una infraestructura moderna que cumple con los estándares internacionales. Todo esto le ha permitido convertirse en un destino atractivo y competitivo en el panorama turístico mundial.
Una etapa clave en este proceso fue la ola de reformas que comenzó a mediados de la década de 2010. El estado reconoció el potencial del turismo como fuente de crecimiento económico y posicionamiento internacional, y se desplegaron esfuerzos activos para simplificar el régimen de visados, mejorar la infraestructura de transporte y hotelería, apoyar al sector privado y fortalecer su imagen en el extranjero.
Según la Agencia de Estadística, hasta 2016, el número de turistas extranjeros que visitaban Uzbekistán no superaba el millón al año, la mayoría procedente de países vecinos. Sin embargo, para 2019, esta cifra había ascendido a 6,7 millones, y en 2024 alcanzó la cifra récord de 8,2 millones. Este crecimiento fue resultado de una política estatal específica destinada a liberalizar el sector, ampliar la cooperación internacional y crear un clima turístico abierto.

La contribución económica del turismo ha cobrado importancia. En 2016, las exportaciones de servicios turísticos se estimaron en cientos de millones de dólares, pero para 2023 alcanzaron los 2.140 millones de dólares. La previsión para 2024 prevé un crecimiento de 2.500 millones. El turismo se está convirtiendo en una fuente esencial de ingresos de divisas y creación de empleo: solo en 2023, cerca de 70.000 personas estaban empleadas en el sector. Programas y regulaciones concretas respaldan estas cifras. Por ejemplo, en mayo de 2025, el presidente Shavkat Mirziyoyev firmó un decreto sobre medidas para fortalecer el papel y la importancia del turismo en la economía mediante el drástico aumento del flujo turístico y la rápida expansión del volumen de servicios turísticos en 2025-2026. Este decreto prevé la organización de viajes a Uzbekistán para 15,8 millones de turistas extranjeros y la garantía de exportaciones de servicios turísticos por valor de cuatro mil millones de dólares estadounidenses. Entre las nuevas medidas se encuentra la introducción de un régimen sin visado para los ciudadanos de los países del Golfo, así como de China, Tailandia y Vietnam. Para impulsar el flujo de turistas extranjeros, se han alcanzado acuerdos para la compra de 14 aviones Airbus y el arrendamiento de cinco más. Se establecerán 378 operadores turísticos adicionales. A partir de junio, como parte del programa "¡Viaja por Uzbekistán!", el segundo sábado y domingo de cada mes se han designado como días festivos para viajes familiares y grupales.
El desarrollo de infraestructura avanza a un ritmo acelerado. Solo el año pasado, se inauguraron 183 nuevos hoteles, 452 pensiones familiares y 239 albergues. El estado ofrece a inversores extranjeros y nacionales incentivos como exenciones fiscales, subsidios y préstamos asequibles para la construcción de instalaciones turísticas. Además, el número de guías turísticos y agencias de viajes con licencia está aumentando, lo que contribuye a una mejor calidad del servicio y a una mayor satisfacción del turista.
Uno de los principales impulsores del crecimiento del sector ha sido la constante simplificación del régimen de visados, que ha convertido a Uzbekistán en un destino atractivo para viajeros de todo el mundo. Hoy en día, ciudadanos de más de 80 países pueden visitar el país sin visado, y para muchos más estados, se puede obtener un visado electrónico en cuestión de minutos. Esto ha ampliado significativamente la geografía de los flujos turísticos, atrayendo tanto a viajeros individuales como a grupos organizados de Europa, Asia, Oriente Medio y América. Los resultados prácticos de estas reformas se hicieron evidentes en abril de 2025, cuando, por primera vez, el país recibió a más de un millón de turistas extranjeros en tan solo un mes.
Uzbekistán promueve activamente su imagen turística participando en importantes ferias del sector en Berlín, Londres, Tokio, Nueva York y Singapur. La colaboración con importantes medios de comunicación como la BBC, CNN, National Geographic y Discovery ha permitido presentar el país a un público amplio. Por ejemplo, en 2024, los canales de televisión malasios transmitieron una película de 10 episodios producida en el marco del programa Syahadah, que presentó a los espectadores las ciudades de Taskent, Samarcanda, Bujará, Ferganá y Jorezm. Además, una de las principales emisoras de la República de Corea, KBS, emitió un programa especial dedicado al potencial turístico del país, que generó un considerable interés entre la audiencia.
El reconocimiento internacional a los esfuerzos del país es cada vez más evidente. Jiva ha sido declarada capital turística del mundo islámico, mientras que Samarcanda ha sido incluida en el top 10 de las mejores ciudades y lugares exóticos para visitar según Lonely Planet. Wanderlust ha incluido a Uzbekistán entre los destinos turísticos emergentes más atractivos. En 2025, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO confirmó la condición de Shakhrisabz como patrimonio cultural, valorando enormemente los esfuerzos de Uzbekistán por su preservación y restauración. Durante los próximos tres años, se preparará una nueva candidatura, centrada en la arquitectura de la época timúrida y el papel histórico de la ciudad.

Además, Uzbekistán planea introducir nuevos tipos de turismo. Un área prometedora será el turismo geológico, que ofrecerá a los viajeros la oportunidad de explorar las profundidades de la Tierra y presenciar los procesos tecnológicos en la minería de oro y los yacimientos minerales. Las actividades planificadas incluyen excursiones a minas y sitios geológicos preservados, así como la observación de explosiones industriales desde una distancia segura, una experiencia sin igual en la práctica turística de la región. Igualmente ambicioso es el concepto de turismo científico, destinado a promover los logros de la ciencia uzbeka. Los turistas podrán visitar institutos de la Academia de Ciencias, observatorios, planetarios y laboratorios, obteniendo acceso exclusivo a infraestructura de investigación y conociendo los últimos avances en astronomía, biotecnología y ciencias aplicadas. En el marco del turismo militar, se propone organizar viajes a sitios de importancia histórica, monumentos conmemorativos y exposiciones temáticas. Se presta especial atención a la posibilidad de visitar campos de entrenamiento militar, donde los visitantes extranjeros tendrán acceso controlado a armas de fuego. Se espera que esta área sea muy solicitada por los entusiastas de la historia militar y los eventos patrióticos. Otra experiencia única para la región será el turismo gubernamental y administrativo, que brindará la oportunidad de conocer la estructura del sistema político de Uzbekistán: los turistas podrán visitar instituciones gubernamentales, salas de reuniones e instalaciones anteriormente cerradas al público. Esta práctica, común en varios países desarrollados, promueve una mayor transparencia e interés público en la gobernanza. La iniciativa busca diversificar la oferta turística del país y atraer a una mayor variedad de viajeros.
Un paso esencial hacia la digitalización del turismo será el lanzamiento, el 1 de octubre de 2025, del portal interactivo "Mapa Turístico" en el Aeropuerto Internacional de Samarcanda. La plataforma ofrecerá información actualizada en varios idiomas sobre infraestructura turística, atracciones, eventos y rutas.
Todo lo anterior demuestra que la independencia de Uzbekistán se ha convertido no solo en un hecho político, sino también en una plataforma para una profunda transformación estructural. El turismo es solo un ejemplo de cómo el país está aprovechando el potencial de su historia, geografía y cultura para el desarrollo sostenible. El país ha logrado combinar la preservación de su identidad con un enfoque moderno ante la competencia global, transformándose en un punto de encuentro entre Oriente y Occidente. El país prioriza la seguridad, la apertura y la hospitalidad, cualidades que se valoran especialmente en el contexto de la inestabilidad global y que refuerzan su atractivo en el panorama turístico mundial.
Aziza Alimova, UzA