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La voz de Shavkat Mirziyoyev en el escenario global y el acuerdo del Dreamliner: Una nueva etapa en la política exterior de Uzbekistán
19:52 / 2025-09-23

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Nuevo Uzbekistán: Una nueva alianza estratégica

En los últimos años, Uzbekistán ha experimentado cambios significativos en su política exterior. Su actividad internacional, su compromiso con los asuntos regionales y globales, y su influencia en las organizaciones internacionales han crecido significativamente. En este proceso, las relaciones entre Uzbekistán y Estados Unidos ocupan un lugar destacado. Históricamente, la cooperación entre ambos países ha pasado por diversas etapas. Sin embargo, hoy se puede afirmar con seguridad que ha comenzado una nueva era de alianza estratégica.

Este progreso se debe principalmente a la política exterior proactiva y constructiva del presidente Shavkat Mirziyoyev y a su constante búsqueda de reformas internas basadas en la apertura y la modernización. Su estrategia, basada en la transparencia y el compromiso, ha generado un gran interés y apoyo no solo dentro de Uzbekistán, sino también en el extranjero. Estados Unidos, como uno de los socios clave de Uzbekistán, ha apoyado activamente estos cambios y se esfuerza claramente por ampliar la cooperación en todos los ámbitos.

Este año, la participación del presidente Mirziyoyev en la cumbre del 80º aniversario de las Naciones Unidas en Nueva York es significativa no solo para la actividad de Uzbekistán en el marco de la ONU, sino también como una oportunidad para impulsar las relaciones bilaterales con Estados Unidos a un nuevo nivel.

El Presidente en una Plataforma de Alto Nivel

El discurso del Presidente ante la Asamblea General de la ONU refleja una vez más la postura de Uzbekistán sobre cuestiones globales clave. La seguridad global, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la lucha contra el cambio climático y la reforma de la arquitectura financiera internacional se encuentran entre los asuntos más urgentes que configuran el futuro de la humanidad. El líder de Uzbekistán, al hablar desde esta alta tribuna, refuerza la posición activa del país y su creciente responsabilidad global.

Sin embargo, la importancia de esta visita va más allá del discurso en sí. Las reuniones bilaterales y los acuerdos estratégicos alcanzados durante la cumbre han abierto un nuevo capítulo en las relaciones entre Uzbekistán y Estados Unidos.

Un acuerdo histórico con Boeing

Uno de los momentos más destacados de la visita fue la reunión del presidente Mirziyoyev con Brendan Nelson, presidente de Boeing Global. El acuerdo, firmado para la compra de 22 aviones Boeing 787 Dreamliner, reviste una importancia histórica para el sector aeronáutico de Uzbekistán. El valor total del acuerdo se estima en 8 mil millones de dólares.

Esta operación no solo moderniza la flota de Uzbekistan Airways, sino que también marca un paso significativo hacia la integración del país en la logística de transporte global. Un contrato en firme para 14 aviones, junto con una opción para 8 adicionales, sienta las bases para una cooperación a largo plazo. Las primeras entregas están programadas para comenzar en 2031.

La respuesta positiva del expresidente estadounidense Donald Trump al acuerdo y sus cálidas felicitaciones al presidente Mirziyoyev ponen de relieve la creciente confianza política y económica entre ambas naciones.

En los últimos años, una de las directrices centrales de la política exterior de Uzbekistán ha sido la participación activa en el escenario global y el reconocimiento de la comunidad internacional como socio responsable. La participación regular del presidente Shavkat Mirziyoyev en las sesiones de la Asamblea General de la ONU y las iniciativas que allí presenta se han convertido en un símbolo de las reformas en la política exterior del país. A través de sus discursos, Mirziyoyev ha proyectado la voz de Tashkent como defensor de la renovación democrática, los derechos humanos, la igualdad de género, los intereses de la juventud y la seguridad ambiental.

Sin embargo, la actividad diplomática no se limita únicamente a las iniciativas políticas. Se desarrolla en estrecha relación con la dimensión económica de la cooperación internacional.

Así pues, la situación puede analizarse desde dos perspectivas. En primer lugar, el acuerdo tiene una importancia estratégica para Uzbekistán. La modernización de la flota nacional contribuirá a convertir al país en un centro regional de aviación, impulsando el turismo y los flujos de inversión. Al mismo tiempo, un acuerdo de esta envergadura fortalece la imagen de Uzbekistán como una economía abierta, integrada en los mercados financieros internacionales y un socio fiable.

En segundo lugar, para Estados Unidos, este acuerdo también reviste una gran importancia geoeconómica. Para Boeing, el pedido multimillonario representa un poderoso estímulo para la producción nacional y el mercado laboral. Además, Washington tiene la oportunidad de fortalecer su influencia en Asia Central y sentar las bases de una asociación estratégica con Tashkent.

En conjunto, las iniciativas de Mirziyoyev desde la plataforma de la ONU y el importante acuerdo con Boeing revelan un nuevo modelo de política exterior para Uzbekistán: fortalecer el prestigio internacional mediante la diplomacia global y lograr resultados prácticos mediante acuerdos económicos estratégicos. Estas dos direcciones, en armonía, están configurando la nueva imagen del país.

Hoy, Tashkent promueve ideas de paz, progreso y desarrollo sostenible en el escenario internacional, mientras que, en el ámbito económico, se integra a los procesos globales mediante importantes acuerdos y cooperación en materia de inversiones. La singularidad del estilo de política exterior de Mirziyoyev reside en su capacidad para combinar armoniosamente la iniciativa política con resultados económicos tangibles.

Por lo tanto, tanto la voz que resuena desde la tribuna de la ONU como el acuerdo del Dreamliner con EE.UU. representan un objetivo común: construir la nueva identidad global de Uzbekistán y consolidar su creciente influencia en las relaciones internacionales.

Arquitectura financiera y reformas

La reunión del presidente Mirziyoyev con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, fue otro paso significativo. Georgieva elogió las reformas de Uzbekistán como irreversibles y aseguró el firme apoyo del Fondo a la agenda de transformación del país.

A través de la cooperación con el FMI, Uzbekistán está logrando resultados concretos en el fortalecimiento de la estabilidad macroeconómica, la mejora de la administración tributaria y la reforma del sistema presupuestario. Estas medidas mejoran la resiliencia financiera del país y crean un entorno más confiable para los inversores.

Diálogo con importantes empresas estadounidenses

Durante la visita, se mantuvieron varias reuniones con importantes empresas e instituciones de investigación estadounidenses. Entre ellas:

• Traxys: se ha formado una cartera de proyectos de 1.000 millones de dólares en el campo de la exploración geológica y la minería. Se firmó una hoja de ruta para introducir tecnologías avanzadas en la extracción y el procesamiento de minerales.

• FLSmidth, McKinsey, Go Green Partners y otras entidades analizaron oportunidades para ampliar la cooperación estratégica.

• La capitalización combinada de estas empresas supera los 20.000 millones de dólares, lo que abre importantes oportunidades para la economía de Uzbekistán.

Además, el Presidente se reunió con Adebayo Ogunlesi, director general sénior de BlackRock. Con más de 11 billones de dólares en activos bajo gestión, BlackRock es una de las instituciones financieras más grandes del mundo. Las conversaciones se centraron en ampliar la cooperación en el desarrollo de infraestructuras energéticas, de transporte y hídricas. Interactuando con la élite financiera global

El presidente Mirziyoyev también se reunió con Ajay Banga, presidente del Grupo del Banco Mundial; John Dugan, presidente de Citigroup; Jenny Johnson, presidenta y directora ejecutiva de Franklin Templeton; Cathinka Wahlstrom, directora comercial de BNY; y Brian Friedman, presidente de Jefferies.

Estas reuniones demostraron el gran interés de los mercados financieros estadounidenses y las principales corporaciones de inversión en la economía de Uzbekistán. Los acuerdos sobre áreas específicas de cooperación y la creación de grupos de trabajo conjuntos contribuirán al desarrollo económico sostenible del país.

Conclusión: Un paso hacia una nueva etapa

La visita del presidente Shavkat Mirziyoyev a Nueva York marcó un nuevo punto de inflexión en la historia de las relaciones entre Uzbekistán y Estados Unidos. Su declaración desde la tribuna de la ONU, los acuerdos firmados con empresas e instituciones financieras estadounidenses, y la profundización de la confianza política y la cooperación económica son claros indicadores del inicio de una nueva etapa de asociación estratégica.

El objetivo es claro: fortalecer el potencial económico de Uzbekistán, contribuir activamente a abordar los desafíos globales y consolidar una amplia cooperación con Estados Unidos. Estos objetivos no solo sirven a los intereses de ambas naciones, sino que también promueven la estabilidad y la prosperidad en toda la región.

Bejruz Judoyberdiev, UzA