El 4 de noviembre, el Presidente de la República de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, participó en la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada en Doha.
Al foro también asistieron el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres; el Emir del Estado de Qatar, el Jeque Tamim bin Hamad Al Thani; la Presidenta de la Asamblea General de la ONU, Annalena Baerbock; el Presidente del Consejo Económico y Social de la ONU, Lok Bahadur Thapa; así como jefes de Estado y de Gobierno, y representantes de organizaciones internacionales y regionales.

Al inicio de su discurso, el Presidente de Uzbekistán expresó su agradecimiento a los organizadores por la excelente preparación y destacó que la celebración de la cumbre, una importante plataforma para el desarrollo social global, en Doha reviste una gran importancia simbólica.
El Jefe de Estado señaló que en los últimos años Qatar se ha convertido en un centro mundial de inclusión social y progreso dinámico, y felicitó sinceramente al pueblo de este país por sus logros. El Presidente destacó que, en la actualidad, la comunidad internacional y los gobiernos nacionales colaboran para garantizar el bienestar social y mejorar el nivel de vida. Uzbekistán, por su parte, apoya de manera constante todos los formatos e iniciativas de cooperación internacional orientados al desarrollo sostenible.

En los últimos años, el Nuevo Uzbekistán ha impulsado activamente la construcción de un Estado social basado en el principio de «En nombre del honor y la dignidad humana», garantizando la justicia social y protegiendo eficazmente a los sectores más vulnerables de la población.
«En los últimos años, hemos logrado reducir el nivel de pobreza del 35 % al 6,6 %. Continuaremos con las reformas en esta dirección», afirmó el Presidente.
El Jefe de Estado presentó diversas propuestas e iniciativas para fortalecer la justicia social global y el desarrollo sostenible.
Se subrayó la importancia de elevar la cooperación internacional en la lucha contra la pobreza a un nuevo nivel.

«Creemos que ha llegado el momento de establecer una nueva arquitectura financiera para combatir la pobreza, que canalice recursos hacia programas sociales en los países en desarrollo», declaró el Presidente. En este sentido, se propuso la creación de un Fondo Mundial para la Justicia Social con el fin de brindar apoyo práctico para la reducción de la pobreza y la desigualdad social.
El Jefe de Estado también subrayó la importancia de introducir mecanismos modernos para abordar eficazmente los problemas de empleo.
Se observó que el rápido desarrollo de las tecnologías avanzadas y la inteligencia artificial está provocando la pérdida de millones de empleos en todo el mundo. Ante estas circunstancias, la cooperación activa entre el Estado, las empresas y la sociedad para apoyar a los trabajadores y fortalecer los principios de la colaboración social cobra especial relevancia.
El Presidente expresó su esperanza de contar con el apoyo necesario para la iniciativa de desarrollar una Iniciativa Mundial sobre Responsabilidad Social y Trabajo Decente.

Enfatizó que ampliar el acceso a la educación para todos es una de las maneras más eficaces de abordar los problemas sociales.
Según estimaciones de expertos, el daño económico anual causado por el analfabetismo asciende a 1,4 billones de dólares. Esto, señaló el Presidente, dificulta los esfuerzos de los jóvenes por encontrar su lugar en la sociedad y el mercado laboral, al tiempo que agrava la desigualdad social.
El Jefe de Estado afirmó que Uzbekistán apoya plenamente las decisiones adoptadas en la primera reunión de la Alianza Mundial para Combatir el Hambre y la Pobreza, celebrada el día anterior.

Propuso que Uzbekistán acoja una de las futuras cumbres de la Alianza, con la educación como tema principal de la agenda.
Se prestó especial atención a la necesidad de una protección sistemática de los trabajadores migrantes y sus familias.
Uzbekistán, junto con la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Internacional para las Migraciones, está dispuesto a celebrar un Foro Internacional en Tashkent sobre la protección social y jurídica de los migrantes y sus familias, y a adoptar un Programa Mundial en esta materia.
El Presidente señaló que el impacto del cambio climático en la vida social se está haciendo sentir cada vez más. Los fenómenos meteorológicos extremos, la desertificación y la pérdida de biodiversidad afectan principalmente a las poblaciones vulnerables: agricultores, trabajadores temporales y habitantes de regiones ambientalmente desfavorecidas.
Enfatizó la necesidad de medidas integrales para integrar la acción climática con los programas de empleo.
El Jefe de Estado anunció que Uzbekistán tiene la intención de lanzar un nuevo modelo de desarrollo socioeconómico para la región del Mar de Aral, designada por las Naciones Unidas como zona de innovación ecológica y tecnológica. Manifestó su disposición a compartir esta experiencia con la comunidad internacional.
Se expresó confianza en que las decisiones adoptadas en la cumbre inspirarán a millones de personas en todo el mundo, infundiendo fe y esperanza, y contribuirán significativamente a garantizar la estabilidad y la prosperidad.
“Nuestro deber primordial es restaurar la armonía social en el camino del desarrollo internacional y crear un nivel de vida digno para cada persona”, declaró el Jefe de Estado.
Para concluir, el Presidente de Uzbekistán reafirmó su pleno apoyo a la Declaración Política de Doha adoptada en la cumbre y la disposición del país para garantizar la aplicación práctica de todos sus principios.
UzA