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Akramjon Nematov: El Presidente de la República de Uzbekistán ha sentado las bases para una nueva etapa en la modernización del ejército nacional: su transformación tecnológica
18:40 / 2026-01-16

Para conmemorar el Día de los Defensores de la Patria y el 34.º aniversario de las Fuerzas Armadas de la República de Uzbekistán, se celebraron varios eventos estatales importantes. Entre los eventos clave se incluyen una reunión ampliada del Consejo de Seguridad presidida por el presidente Shavkat Mirziyoyev, una visita a las instalaciones de producción de la industria de defensa y el discurso del Jefe de Estado a militares y compatriotas.

En este sentido, nuestro equipo editorial contactó con Akramjon Nematov, Primer Subdirector del Instituto de Estudios Estratégicos y Regionales de la Presidencia de la República de Uzbekistán, para comentar los resultados clave de estos eventos y los objetivos trazados por el líder del país.

No es exagerado afirmar que hoy, el Comandante en Jefe Supremo de Uzbekistán sentó las bases para una nueva etapa en la modernización del ejército nacional: su transformación tecnológica. Incluso diría que las felicitaciones de Shavkat Mirziyoyev de este año no fueron un simple homenaje a la tradición, sino una especie de manifiesto para el "Ejército de Nueva Imagen", donde la inteligencia y la tecnología deben finalmente suplantar los enfoques obsoletos de la guerra. En la visión del presidente, la seguridad no es una tarea militar aislada, sino una base multidimensional para el desarrollo sostenible del Estado en la era digital.

Al analizar los mensajes clave del Jefe de Estado, se puede trazar una lógica clara y coherente para la transformación de todos los elementos del sistema de administración pública.

La innovación clave de la actual etapa de reformas radica en reconocer la profunda transformación, como en la guerra moderna, en la que la superioridad tecnológica, más que el número de personal, es decisiva. Por ello, el presidente de Uzbekistán se ha propuesto una actualización doctrinal a gran escala: se ha iniciado el desarrollo de una nueva versión de la Doctrina de Defensa y el Concepto de Seguridad Nacional. Esto se debe a la necesidad de adaptar los documentos estratégicos a las condiciones de las amenazas híbridas, manteniendo al mismo tiempo el estatus de no alineado de Uzbekistán y su dependencia de la diplomacia multilateral. Esto envía una clara señal sobre la previsibilidad y la soberanía del país.

El elemento central de la estrategia actualizada es la transición a un "modo de operación proactivo", en el que el sistema de seguridad no solo debe responder a las amenazas emergentes, sino también predecir los riesgos con antelación y neutralizarlos en una etapa temprana.

Esta intelectualización de la seguridad requiere, naturalmente, una revisión de la composición técnica de las Fuerzas Armadas. En este sentido, el Jefe de Estado inició un reequipamiento exhaustivo del ejército, priorizando la implementación de inteligencia artificial, sistemas robóticos y sistemas modernos de ciberseguridad. Se enfatizó que, en los conflictos contemporáneos, la victoria no se logra por el número de bayonetas, sino por la superioridad tecnológica y la velocidad del procesamiento de la información. En este contexto, la transformación digital del ejército se convierte en una prioridad indiscutible. En otras palabras, en la guerra moderna, la inteligencia es más importante que la masa, y la calidad de la tecnología y la gestión determinan la victoria. Al mismo tiempo, la alta tecnología exige un nivel de competencia completamente nuevo. Por lo tanto, se ha iniciado una verdadera transformación del personal: el ejército se está posicionando no como una institución cerrada, sino como una plataforma educativa y tecnológica moderna. Se está convirtiendo en una escuela de vida y crecimiento profesional, así como en un motor de desarrollo económico. Cada año, 5.000 reclutas se capacitarán en el marco de los programas "Un Millón de Programadores" y "Cinco Millones de Líderes de IA". Esta estrategia nos permite abordar simultáneamente dos objetivos: aumentar la ciberresiliencia del ejército y crear una reserva de especialistas altamente demandados por la economía del país.

Además, el programa prevé la formación de soldados en profesiones civiles, con certificados estatales emitidos al finalizar su servicio. Para el personal militar que abra un negocio después de la desmovilización, el estado reembolsará el 6% del tipo de interés del préstamo. También se están introduciendo incentivos educativos: la oportunidad de realizar los exámenes de acceso a la universidad directamente en las unidades militares, préstamos estudiantiles sin intereses para quienes ingresan a la universidad después del servicio y el reembolso de los costos de obtener certificados internacionales de idiomas. Este enfoque refleja la tendencia actual de desarrollar "fuerzas inteligentes", en las que los defensores del país también son especialistas cualificados, muy solicitados en el sector civil.

De esta manera, el ejército se integra orgánicamente en el sistema de la sociedad civil, proporcionando a los jóvenes herramientas fundamentales para el éxito personal y profesional.

Para que este modelo funcione eficazmente, es esencial una base social sólida. Por lo tanto, un fortalecimiento sin precedentes de la protección social del personal militar se ha convertido en una continuación lógica de las reformas. Las decisiones de duplicar las primas por antigüedad de los oficiales y pagar pensiones a los veteranos equivalentes al 100% de su salario constituyen, en mi opinión, una inversión estratégica en el prestigio del servicio militar. Además, se prevé un aumento del 10% en el salario de los soldados rasos y sargentos contratados, así como un aumento del 20% en los salarios del personal de defensa civil este año, seguido de un aumento adicional del 50% el próximo año.

El Presidente demuestra claramente que el Estado asume la plena responsabilidad del bienestar de quienes defienden la Patria, elevando así el prestigio del servicio militar y fortaleciendo el principio de unidad entre el pueblo y el ejército.

El elemento final de esta estrategia integral es lograr una profunda autosuficiencia tecnológica. La modernización del complejo industrial-defensivo nacional, la creación de parques tecnológicos militares nacionales y el desarrollo de la producción de sistemas no tripulados buscan minimizar la dependencia externa. Una visita a la Planta de Aeronaves de Chirchik y a los parques tecnológicos de defensa demuestra claramente que Uzbekistán se centra en la localización, la economía de servicios y el desarrollo de su propia base industrial. La creación de un centro regional para el mantenimiento de equipos Airbus no solo es una cuestión de prestigio, sino también un paso práctico hacia la independencia tecnológica y la integración en las cadenas de producción globales.

Todo esto fortalece la soberanía estatal, permitiendo la protección eficaz de los intereses nacionales apoyándose en su propio potencial y competencias innovadoras. Al mismo tiempo, el ejército se está convirtiendo en un motor de innovación: las tecnologías desarrolladas para la defensa inevitablemente encuentran aplicación en el sector civil.

En conclusión, cabe destacar que las iniciativas anunciadas marcan una ruptura definitiva con los modelos obsoletos. En esencia, estamos presenciando el surgimiento de un nuevo modelo de Estado, en el que la soberanía tecnológica, el capital intelectual y la justicia social se integran en una única estrategia.

Se está creando un ejército altamente móvil y tecnológicamente avanzado, capaz de contrarrestar eficazmente las amenazas híbridas en la naturaleza cambiante de la guerra. El ejército no solo sirve como escudo del Estado, sino también como motor de la educación, la economía y la movilidad social: un enfoque moderno, pragmático y profundamente nacional para el desarrollo y la seguridad en la nueva realidad global.

UzA