Uzbekistán y las Naciones Unidas: Cuando las fórmulas globales empiezan a funcionar para la gente
En los últimos años, la colaboración de Uzbekistán con el sistema de la ONU ha trascendido las visitas protocolarias y las declaraciones. Se ha convertido en un vehículo de soluciones concretas, desde servicios públicos digitales y turismo hasta innovación ecológica y diplomacia preventiva en Asia Central.
Se puede afirmar con seguridad que 2025 ha dado un impulso especial a esta trayectoria: el país acoge simultáneamente formatos clave de la familia de las Naciones Unidas, fortalece su representación en sus órganos y convierte sus propias iniciativas en mecanismos operativos.

En otoño de 2025, Samarcanda acogerá la 43ª sesión de la Conferencia General de la UNESCO, el principal órgano rector de la organización. Del 30 de octubre al 13 de noviembre, delegaciones de 194 Estados miembros se reunirán en Silk Road Samarkand. Esta será la primera vez en décadas que la sesión se celebre fuera de París. Para Uzbekistán, esto no solo representa un honor, sino también un reconocimiento a la madurez institucional: la sede, la logística, la seguridad y el protocolo están a un nivel que la UNESCO considera un referente para un evento de esta magnitud.
El simbolismo se refuerza aún más por el hecho de que, paralelamente a la conferencia, también se celebrará la Asamblea General de los Estados Partes en la Convención del Patrimonio Mundial, cuya agenda se trasladará directamente a Samarcanda. Para Uzbekistán, esto representa una oportunidad para demostrar cómo la diplomacia cultural se está convirtiendo en un motor del desarrollo regional, más allá de una mera exhibición conmemorativa.
Apenas unos meses antes, Samarcanda ya había acogido otro evento emblemático de la ONU: el Foro de la Función Pública de las Naciones Unidas (FFPNU), celebrado del 23 al 25 de junio de 2025. El foro reunió a ministros, jefes de administraciones públicas, expertos y representantes del sector privado en torno al tema "Cinco años para 2030: Acelerando los Servicios Públicos". Para Taskent, esta fue una etapa estratégica: el país demostró su transición de las reformas formales a un modelo de gobernanza orientado a los servicios, medido mediante indicadores de rendimiento y la experiencia del usuario.
Estado Digital: Métricas de la ONU Registran un Gran Avance
El impulso positivo del foro no se quedó en lo abstracto: en la Encuesta de Gobierno Electrónico de la ONU de 2024, Uzbekistán ascendió al puesto 63 y, por primera vez, ingresó al grupo de países con los servicios públicos digitales más avanzados (EGDI). Este es un indicador significativo: la clasificación no evalúa las declaraciones, sino la disponibilidad real de los servicios en línea, el entorno de las telecomunicaciones y el capital humano, esencialmente el esqueleto de un estado moderno.
La cuestión es que los eventos internacionales en Samarcanda no solo están creando una imagen, sino consolidando la transformación institucional. Cuando el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU clasifica a un país en la categoría de EGDI Muy Alto, significa que las plataformas digitales y los mecanismos de retroalimentación se están integrando en la vida cotidiana de las empresas y los ciudadanos, desde el registro de empresas hasta la prestación de servicios sociales. Mar de Aral 2.0: De la compasión a la tecnología y el empleo
Otro ejemplo de cooperación madura y no declarativa es el "reinicio" de la región del Mar de Aral. En 2021, la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 75/278, declarando la región "zona de innovaciones y tecnologías ecológicas". La fórmula es significativa: la agenda está cambiando de considerarla una "zona de desastre" a posicionarla como un campo de pruebas para soluciones verdes, creación de empleo e infraestructura sostenible.
Bajo el paraguas de esta resolución, opera el Fondo Fiduciario de Seguridad Humana de Socios Múltiples (MPHSTF), canalizando la financiación de donantes hacia proyectos en Karakalpakstán, que abarcan desde agua y atención médica hasta iniciativas de emprendimiento y medio ambiente. Para un artículo sobre los mecanismos de trabajo de la ONU, este es un caso ideal: existe un mandato legal, un fondo, licitaciones, informes y, lo más importante, un impacto tangible sobre el terreno.
Representación en los órganos de la ONU: De la participación a la definición de la agenda
Un cambio cualitativo ha sido el fortalecimiento de la presencia de Uzbekistán en los órganos donde se definen las normas y estándares. En junio de 2024, el país fue elegido por primera vez para el Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC) para el período 2025-2027, el "centro de distribución" de la agenda global de desarrollo sostenible y la plataforma que establece el marco para el Foro Político de Alto Nivel (FPAN) y coordina el trabajo de decenas de comisiones y organismos.
Al mismo tiempo, el representante de Uzbekistán, el académico Akmal Saidov, fue elegido miembro del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (PIDCP) para el período 2025-2028. Para Asia Central, esto sienta un precedente: se trata de un órgano colegiado que interpreta el Pacto y define la práctica de revisión de las comunicaciones y los comentarios generales para los próximos años. Su presencia aquí marca una transición de la información pasiva a la participación en la formulación de enfoques sustantivos.
Diplomacia preventiva: La seguridad "silenciosa" de Asia Central
Menos titulares, más sustancia: así se puede describir la contribución de Uzbekistán a la labor del Centro Regional de las Naciones Unidas para la Diplomacia Preventiva en Asia Central (UNRCCA). Fundado en 2007, el Centro apoya el diálogo entre los países de la región sobre agua, fronteras, migración y los riesgos de propagación de conflictos, organizando reuniones de expertos y academias juveniles sobre "diplomacia preventiva". Esta es la "infraestructura invisible de la paz" que permite a la región abordar cuestiones delicadas antes de que se conviertan en crisis.
Turismo y "Poder Blando": Samarcanda como una Ventana al Mundo
El papel del turismo en la "arquitectura de cooperación" con la ONU no debe subestimarse. En octubre de 2023, Samarcanda albergó la 25.ª Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT), donde ministros y delegados de más de 100 países debatieron sobre educación, inversión y oficinas regionales. Para Uzbekistán, esto se convirtió en una prueba de su capacidad para albergar importantes eventos multilaterales y ampliar su red de alianzas sectoriales.
La combinación de la OMT-2023, el FPS-2025 y la UNESCO-2025 ya no es un conjunto de eventos puntuales, sino la consolidación de la reputación del país como un lugar confiable donde los formatos internacionales se sienten como en casa, desde el protocolo y la logística hasta un rico programa cultural.
“Un solo equipo” en el país: Cómo trabaja la ONU en Uzbekistán
Para que las soluciones internacionales se arraiguen, deben estar vinculadas al trabajo diario de las agencias de la ONU en el país. Esta función la cumple el Marco de Cooperación para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (UNSDCF) para el período 2021-2025. El documento establece prioridades, que incluyen empleo e inclusión, desarrollo sostenible, servicios públicos y derechos humanos, y las traduce en una serie de proyectos con indicadores, beneficiarios y fuentes de financiación definidos. La evaluación independiente final (2025) determinará en qué medida los programas han alcanzado sus objetivos y dónde se requieren ajustes. Esta es la “gobernanza basada en datos”, tal como exige el sistema de la ONU.
Por qué es importante ahora
Las organizaciones internacionales son cautelosas con las reformas de “escaparate”; lo que les interesa es cómo las soluciones llegan al usuario final. Uzbekistán está adquiriendo quizás la cualidad más valiosa: la consistencia. Samarcanda proporciona el escenario y el capital simbólico; el ECOSOC, el Comité de Derechos Humanos y los organismos especializados proporcionan influencia institucional; la región del Mar de Aral sirve como campo de pruebas donde las iniciativas se convierten en proyectos. El EGDI actúa como un barómetro riguroso de la calidad de los servicios públicos. Cuando todos estos elementos se integran en un sistema, la cooperación con la ONU se convierte en un multiplicador de las reformas nacionales.
Historias que resuenan
– “Samarcanda 2025: El mundo se reúne en una ciudad que siempre ha conectado civilizaciones”. Una narrativa sobre cómo las plataformas de la ONU están revitalizando las economías urbanas y regionales, desde la industria de eventos hasta el sector creativo.
– “Mar de Aral 2.0: Invertir en resiliencia en lugar de ayuda para la supervivencia”. Desglose la cadena de “resolución – fondo fiduciario – proyecto – impacto” a través del ejemplo de los hogares.
– “Los datos como el nuevo lenguaje de la confianza: Qué significa un EGDI muy alto para los ciudadanos y las empresas”. Estudios de caso sobre servicios públicos, mecanismos de retroalimentación y entornos regulatorios.
– “De la audiencia al legislador: Lo que aportan el ECOSOC y la membresía en los órganos de tratados”. Explique cómo “sentarse a la mesa” permite avanzar en la agenda regional.
– “La Arquitectura Silenciosa de la Paz: UNRCCA y la Cultura de la Diplomacia Preventiva”. Muestre cómo las consultas periódicas minimizan los conflictos.
En lugar de un epílogo
La ONU es un sistema de acción lenta pero fiable. Uzbekistán ha aprendido a trabajar con este “mecanismo”: a invitar al mundo a participar, pero también a salir al mundo como coautor de soluciones, en órganos, comités y proyectos. Como resultado, las fórmulas del desarrollo sostenible se transforman en servicios cotidianos, nuevos empleos, protección del patrimonio y proyectos verdes. Y cuando se inaugura una sesión de la UNESCO en Samarcanda y las estadísticas de la ONU muestran índices en aumento, no se trata de una crónica ceremonial, sino de la confirmación de que los instrumentos internacionales pueden calibrarse para que funcionen para todos.
Abduaziz Jidirov, UzA