Klaus Mangold: “Uzbekistán ha elegido su propia vía de desarrollo distintiva”
Desde que obtuvo su independencia, Uzbekistán ha experimentado cambios significativos en los ámbitos político, económico y social, al tiempo que fortalecía constantemente la cooperación con otros países.
Recientemente, la comunidad internacional de expertos ha elogiado ampliamente los esfuerzos del país por impulsar su potencial económico, mejorar el clima de inversión y construir relaciones de confianza con socios extranjeros.
Estos cambios también se reflejan en la creciente cooperación de Uzbekistán con Alemania. Los vínculos políticos, económicos, culturales y humanitarios se expanden rápidamente, y la colaboración basada en la confianza mutua y los intereses compartidos adquiere una nueva profundidad.
El invitado del proyecto “Uzbekistán – Alemania: 35 años de desarrollo y asociación”, organizado en colaboración con la Embajada de Uzbekistán en Alemania, es el profesor Klaus Mangold. Presidente de Mangold Consulting GmbH y reconocido economista alemán, ofreció su perspectiva sobre la trayectoria de Uzbekistán desde su independencia, sus perspectivas económicas y su posición internacional.
– Ante todo, quisiera expresar mis más sinceras felicitaciones al pueblo de Uzbekistán por el 35º aniversario de su independencia. Durante este periodo, el país ha elegido una vía de desarrollo única y ha experimentado un rápido crecimiento. Hoy en día, se erige como un Estado que avanza con confianza hacia la prosperidad y contribuye de manera significativa al mantenimiento de la paz y la estabilidad en la región. Estos logros han sido posibles gracias a una política fundamentada en la paz y la estabilidad. Los esfuerzos personales del presidente Shavkat Mirziyoyev han desempeñado un papel crucial en las reformas recientes orientadas a fortalecer la seguridad y el bienestar en el país.
Puedo afirmar con seguridad que Uzbekistán está movilizando todos los recursos disponibles para seguir su propio rumbo. Como resultado, sus ciudadanos se sienten felices y prósperos en su tierra natal, y la comunidad internacional es testigo de cambios positivos.
Tales logros están estrechamente vinculados al entorno económico del país y a la confianza que este inspira. La economía y la confianza se complementan, sentando una base sólida para el desarrollo. En los últimos años, esta cooperación se ha fortalecido aún más gracias a las políticas coherentes aplicadas por el presidente y el gobierno.
A su vez, un entorno económico estable y fiable genera nuevas oportunidades para aprovechar eficazmente el potencial existente del país. El potencial de Uzbekistán es considerable: las materias primas, así como las industrias textil, de la construcción y automotriz, figuran entre los sectores clave de la economía nacional. Las perspectivas de crecimiento son especialmente sólidas en la industria ligera.
Sin embargo, no es posible construir un modelo económico exitoso basándose únicamente en la exportación de materias primas. Es fundamental integrar el sector de las materias primas con la industria, ampliar los ciclos de producción y establecer cadenas de valor integrales entre ambos. Esto dará un impulso adicional a la economía y sentará unas bases sólidas para el crecimiento a largo plazo.
La sostenibilidad económica está directamente vinculada al capital humano. El mayor activo del país es su juventud, formada y talentosa. Uzbekistán está experimentando una importante incorporación de jóvenes al mercado laboral, lo que hace especialmente necesario acelerar la industrialización. El desarrollo industrial no solo proporcionará empleos dignos a los jóvenes, sino que también dinamizará la economía en su conjunto.
Al hablar de capital humano y potencial económico, quisiera destacar mi experiencia personal en Uzbekistán. Como empresario, he dedicado más de cuarenta años de mi carrera profesional a este país. Por ello, no me limito a observar las reformas desde fuera, sino que he sido testigo y participante directo de ellas. Hoy en día, Uzbekistán está logrando resultados que antes parecían inalcanzables y avanza con paso firme hacia sus objetivos declarados.
Estos cambios también son evidentes en las regiones. Cuando visito Nukus, Tashkent, Yizaj o Andiyán, observo mejoras tangibles en el nivel de vida de la población en todas partes. El hecho de que los habitantes de Uzbekistán puedan permitirse hoy automóviles de diversas marcas, y de que las plazas, restaurantes y cafeterías estén llenos de gente, demuestra claramente los cambios que se están produciendo en la sociedad. Esta transformación se percibe no solo en las grandes ciudades, como Tashkent y Samarcanda, sino también en los distritos y aldeas más remotos. A mi juicio, estos cambios han sido posibles gracias a un sistema de administración pública eficaz y a las reformas sistemáticas llevadas a cabo bajo el liderazgo del Presidente.
Naturalmente, los logros internos también repercuten directamente en la posición internacional del país. Un liderazgo sólido y estable es un requisito fundamental para un desarrollo sostenido. Hoy en día, Uzbekistán fortalece constantemente su posición en el escenario mundial. Si bien en el pasado los contactos de política exterior del país eran relativamente limitados, actualmente está construyendo relaciones de buena vecindad, constructivas y mutuamente beneficiosas tanto con Occidente como con Oriente. Tal apertura y activa integración en los procesos globales son indicadores fiables de la estabilidad interna y de la previsibilidad del país como socio.
Espero sinceramente que este impulso constructivo, que se percibe claramente en todo el país, continúe fortaleciéndose. Deseo a Uzbekistán y a su pueblo un gran éxito en todos los ámbitos. Los logros ya alcanzados son, con razón, motivo de orgullo, ya que sientan unas bases sólidas para la paz, la prosperidad y un futuro feliz.
Entrevista realizada por Nasiba Ziyodullayeva, UzA