Relaciones de alianza entre Uzbekistán y Tayikistán: Hacia una cooperación más amplia
Se espera que la próxima visita del presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon, a Uzbekistán los días 26 y 27 de marzo fortalezca las relaciones entre ambos países, que han mostrado un progreso positivo constante en los últimos años.
Actualmente, las relaciones bilaterales gozan de un excelente estado de salud, alcanzando su punto más álgido en la historia. Taskent y Dusambé han resuelto satisfactoriamente problemas de larga data, sentando así una sólida base para la transición a una nueva y significativa fase de cooperación. Si bien la cooperación fue en el pasado esporádica y se basaba principalmente en factores oportunistas, ahora se ha vuelto sistemática, integral y estratégica.
Las políticas coherentes y con visión de futuro de ambos líderes han desempeñado un papel crucial en este proceso. Los contactos regulares y de confianza entre Shavkat Mirziyoyev y Emomali Rahmon han contribuido a la renovación de todo el sistema de relaciones interestatales, impulsándolo con fuerza.
Desde 2017, los líderes de Uzbekistán y Tayikistán han celebrado más de 40 reuniones, lo que pone de manifiesto su voluntad política compartida de desarrollar una cooperación sólida. El resultado natural de este progreso fue la firma del Tratado de Relaciones de Aliación en 2024, que formalizó el carácter estratégico a largo plazo de su asociación. Se espera que las próximas negociaciones refuercen los logros alcanzados y establezcan nuevos estándares para su colaboración.
Un sólido marco institucional ha fortalecido este clima de confianza. Las consultas periódicas entre los ministerios de Asuntos Exteriores, la mayor cooperación entre los organismos sectoriales y la eficaz labor de la Comisión Intergubernamental crean una estructura estable para la colaboración bilateral. El aspecto interparlamentario también ha crecido significativamente: el grupo de cooperación creado en 2020 proporciona un apoyo crucial a las iniciativas y supervisa su implementación.
El intenso diálogo político se refleja naturalmente en la economía, que actúa como indicador de cambios estructurales significativos. Desde 2017, el comercio bilateral casi se ha cuadruplicado, pasando de 237 millones de dólares a más de 900 millones de dólares a finales de 2025, lo que refleja un crecimiento constante. Además, la composición del comercio está cambiando: junto a los productos tradicionales, aumenta la proporción de productos de alto valor, como textiles, materiales de construcción, ingeniería eléctrica y maquinaria. Esto sugiere una transición hacia un modelo económico más diversificado para alcanzar el objetivo de 2.000 millones de dólares a medio plazo.
Al mismo tiempo, el enfoque se está desplazando gradualmente del comercio a la inversión y la cooperación industrial. Desde 2017, el número de empresas con capital tayiko en Uzbekistán se ha multiplicado por más de trece, llegando a 343. Las empresas uzbekas también se están expandiendo activamente en Tayikistán, donde actualmente operan alrededor de 70 compañías, lo que refleja una creciente confianza mutua dentro de la comunidad empresarial.
Como parte de esta colaboración, en 2021 se puso en marcha el Foro Interregional de Inversión Uzbekistán-Tayikistán. Ese mismo año, se creó una sociedad de inversión conjunta con un capital autorizado que posteriormente se multiplicó por más de cuatro, pasando de 12 millones de dólares a más de 50 millones. Esto sentó las bases financieras para importantes proyectos en los sectores de la industria, la energía, la agricultura, la sanidad, la banca y la construcción.
El desarrollo de infraestructuras fronterizas modernas es crucial para una mayor integración. En concreto, la creación de un centro comercial y logístico en el paso fronterizo de Fotekhobod-Oybek mejorará la eficiencia del comercio transfronterizo. Mientras tanto, el distrito de Urgut se está desarrollando como un centro integral de transporte, logística y comercio, capaz de convertir las zonas fronterizas en centros de actividad económica.
Entre los proyectos en curso se incluyen la creación de complejos comerciales, logísticos y médicos, así como un centro logístico con capacidad para gestionar hasta 100 camiones pesados al día. Simultáneamente, se están realizando esfuerzos para agilizar los trámites aduaneros. La construcción de la línea ferroviaria Samarcanda-Urgut será un paso clave para reducir los costes de transporte y mejorar la conectividad regional.
Igualmente significativa es la transformación de la cooperación en los sectores del agua y la energía, tradicionalmente algunos de los temas más delicados de la región. Dejando atrás la competencia del pasado, las partes están desarrollando de forma constante un modelo pragmático que considera los intereses mutuos, implementando proyectos conjuntos para modernizar los sistemas de riego y desarrollar la energía hidroeléctrica. Este enfoque demuestra que incluso los problemas más complejos pueden servir de base para la cooperación y el desarrollo sostenibles.
Los cambios más significativos se están produciendo en los ámbitos cultural y humanitario. El creciente contacto entre ciudadanos, el aumento de los viajes transfronterizos y el crecimiento de los intercambios culturales y educativos están creando un espacio humanitario compartido en el que las relaciones interestatales han adquirido una nueva dimensión.
La liberalización de las normas de viaje ha revitalizado la cooperación turística. En junio de 2022, se inauguró el tren de pasajeros Tashkent-Dushanbe; se reanudaron las rutas regulares de autobús entre Tashkent-Juzhand y Kokand-Shaidon; y se amplió la conectividad aérea, alcanzando actualmente los 16 vuelos semanales.
Como resultado, 2,7 millones de ciudadanos tayikos visitaron Uzbekistán solo el año pasado, lo que refleja un alto nivel de confianza y apertura mutuas. Los acuerdos políticos se traducen cada vez más en realidades prácticas en las interacciones cotidianas.
Este proceso se ve reforzado por los lazos históricos y etnoculturales entre ambas naciones. La presencia de importantes comunidades tayikas en Uzbekistán y comunidades uzbekas en Tayikistán convierte esta cooperación en una extensión natural de las arraigadas relaciones sociales y culturales. En este contexto, el aspecto humanitario se ha convertido en un elemento clave para mantener la estabilidad de la relación de alianza.
En este contexto, la próxima visita de Emomali Rahmon a Tashkent tiene como objetivo no solo consolidar los logros alcanzados, sino también establecer nuevas directrices estratégicas para la colaboración futura. Sus resultados se reflejarán, sin duda, en proyectos e iniciativas concretas que fortalecerán aún más la asociación bilateral y mejorarán la resiliencia de toda la región.
Shajlo Jamrajodzhaeva,
Investigadora Principal,
Instituto de Estudios Estratégicos y Regionales dependiente de la Presidencia de la República de Uzbekistán
UzA