35 años de la CEI: ¿Cómo evoluciona el papel de Uzbekistán en la organización?
Treinta y cinco años es tiempo suficiente para evaluar en qué se ha convertido una organización fundada en medio de la disolución de un Estado que alguna vez estuvo unificado, y qué papel han asumido en ella los países que han seguido sus propias vías de desarrollo.
Para la Comunidad de Estados Independientes (CEI), este aniversario es más que una oportunidad para reflexionar sobre su historia. También ofrece la ocasión de abordar una cuestión más apremiante: ¿qué papel desempeña la CEI hoy en día, a medida que evoluciona la economía mundial, se reconfiguran las rutas logísticas y los países de Asia Central se afianzan cada vez más como actores independientes en las relaciones internacionales?
Para Uzbekistán, la respuesta está estrechamente ligada a un cambio significativo en su enfoque de la cooperación regional. Si bien los primeros años de independencia se centraron en construir la condición de Estado y adaptarse a las nuevas condiciones económicas, hoy el énfasis recae cada vez más en resultados tangibles: ampliar el volumen de comercio, establecer instalaciones de producción conjunta, mejorar el acceso a los mercados, desarrollar infraestructura de transporte y fortalecer los vínculos empresariales. Esta transición, que va desde la preservación de los vínculos existentes hasta la creación de nuevas oportunidades económicas, define la evolución del papel de Uzbekistán dentro de la CEI.
La Comunidad de Estados Independientes (CEI) se creó en diciembre de 1991. Los Estados recién independizados se enfrentaban a un desafío complejo: construir sus propias instituciones políticas y económicas preservando, al mismo tiempo, vínculos vitales desarrollados a lo largo de décadas.
En las últimas décadas, la naturaleza de la cooperación ha cambiado considerablemente. Las economías nacionales se han vuelto más independientes, los países han diversificado sus asociaciones internacionales y la cooperación regional ya no se limita a un único marco institucional.
Hoy en día, la CEI opera junto a otros mecanismos de cooperación, que van desde acuerdos bilaterales hasta iniciativas regionales de Asia Central. Esto no refleja tanto una disminución de la importancia de una plataforma concreta, sino más bien la creciente complejidad del sistema general de relaciones internacionales. Para Uzbekistán, este enfoque es relevante. El país busca mantener vínculos eficaces con los Estados miembros de la CEI y, al mismo tiempo, ampliar la cooperación con socios más allá del espacio postsoviético. Como resultado, la participación de Uzbekistán en la CEI se evalúa cada vez más en función de los beneficios prácticos: qué mercados se vuelven accesibles, qué proyectos se ponen en marcha y qué barreras pueden eliminarse. Según el Comité Estatal de Estadística de la República de Uzbekistán, el volumen de comercio exterior del país con los Estados miembros de la CEI alcanzó los 23.630 millones de dólares en 2024 y aumentó a 28.090 millones en 2025. Así, la cifra creció aproximadamente un 18,8 % a lo largo del año.
Esta tendencia refleja una demanda sostenida de intercambio mutuo de bienes y servicios, así como la continua interdependencia de las economías de la región. No obstante, la cifra global apunta a una tendencia más amplia: la cooperación trasciende gradualmente el comercio tradicional de mercancías y se vincula cada vez más a la industria, la inversión y la cooperación industrial.
Al mismo tiempo, el comercio con los países de la CEI sigue siendo un componente importante de las relaciones económicas internacionales de Uzbekistán. En 2025, el volumen total de comercio exterior del país ascendió a 81.200 millones de dólares. En consecuencia, los Estados miembros de la CEI representaron aproximadamente el 34,6 % de este total.
Cualquier análisis sobre el papel de Uzbekistán en la CEI debe tener en cuenta la importancia de Rusia y Kazajistán. Su relevancia deriva no solo de la geografía, sino también del tamaño de sus mercados, los vínculos industriales, la infraestructura de transporte y las relaciones comerciales de larga data.
Según las estadísticas, Rusia representó el 48,5 % del volumen comercial de Uzbekistán con los países de la CEI en enero de 2025, mientras que Kazajistán supuso el 19 %. En conjunto, ambos países concentraron más de dos tercios del comercio de Uzbekistán con la Comunidad durante ese mes.
Para Uzbekistán, los vínculos económicos con Rusia abarcan el comercio de productos industriales y agrícolas, la cooperación energética, la inversión y la migración laboral. Kazajistán, por su parte, desempeña un papel importante en el comercio y el tránsito regionales, conectando Asia Central con mercados euroasiáticos más amplios.
Otro avance significativo es el papel cada vez más activo de Uzbekistán en la configuración de la agenda regional de Asia Central.
La región está fortaleciendo gradualmente sus vínculos internos. El creciente comercio entre países vecinos, la expansión de las conexiones de transporte, los esfuerzos conjuntos para abordar cuestiones hídricas y energéticas, y el apoyo a los contactos empresariales están creando las condiciones para una cooperación más estrecha entre los cinco Estados de Asia Central.
La ubicación geográfica de Uzbekistán presenta tanto oportunidades como desafíos. El país carece de acceso directo al mar, por lo que sus perspectivas económicas exteriores dependen en gran medida de la eficiencia de las rutas terrestres, los procedimientos fronterizos y la coordinación de las políticas de transporte entre los países vecinos.
En estas circunstancias, la cooperación con los países de la CEI sigue siendo importante en la práctica. Ayuda a mantener las rutas comerciales existentes y, al mismo tiempo, crea oportunidades para desarrollar nuevas conexiones logísticas.
El transporte no se limita a trasladar productos terminados de un país a otro; también genera oportunidades para establecer nuevos centros de producción, ubicar empresas más cerca de sus mercados objetivo y reducir los costos empresariales.
La energía es otro ámbito de especial importancia. Para los países de la región, contar con un suministro energético fiable, desarrollar infraestructuras y utilizar eficientemente la capacidad de producción son factores esenciales para la resiliencia económica. No obstante, los proyectos conjuntos en este sector deben evaluarse en función de su eficiencia económica, su impacto ambiental y los beneficios a largo plazo para cada país participante. El mayor potencial de crecimiento reside en transformar la proximidad geográfica en una ventaja tecnológica e industrial.
En los últimos 35 años, no solo ha cambiado el contexto económico de la cooperación entre los Estados miembros de la CEI, sino también la naturaleza de los desafíos que no pueden abordarse eficazmente a escala nacional. A las cuestiones tradicionales de comercio y transporte se han sumado la seguridad digital, el desarrollo de la inteligencia artificial, la protección de las transacciones financieras, la formación de la fuerza laboral y la competencia por el capital humano.
En su intervención durante la cumbre de la CEI celebrada en Turkmenistán, Shavkat Mirziyoyev abordó el problema del fraude cibernético transfronterizo. El presidente propuso crear un centro de contacto conjunto de la CEI para garantizar una respuesta rápida ante la ciberdelincuencia y las tramas fraudulentas. Entre otras iniciativas, se planteó la organización de un foro sobre política cultural e industrias creativas.
De este modo, la agenda de la CEI se amplía progresivamente para abarcar ámbitos que, hace apenas unas décadas, no se consideraban fundamentales para la cooperación entre Estados.
Uno de los hitos clave para Uzbekistán será asumir la presidencia de la CEI en 2027. Durante la cumbre de Turkmenistán, los jefes de Estado respaldaron la decisión correspondiente, mientras que Shavkat Mirziyoyev expuso las líneas principales de la labor futura. Entre las prioridades figuran la economía, las nuevas tecnologías, el transporte, la seguridad, la educación, la ciencia y el desarrollo del capital humano.
Según el presidente de Uzbekistán, ya se está trabajando en la elaboración del concepto y el plan de acción para dicha presidencia, los cuales contemplan más de 100 eventos. La próxima reunión del Consejo de Jefes de Estado de la CEI está programada para celebrarse en Bujará en 2027.
En los últimos 35 años, Uzbekistán ha pasado de ser un participante en las transformaciones del espacio postsoviético a convertirse en un país que define activamente su propia agenda regional e internacional. Hoy en día, su papel dentro de la CEI no solo se define por los vínculos históricos, sino también por su potencial económico, sus iniciativas para fortalecer la cooperación regional y su disposición a proponer nuevas áreas de colaboración.
El aniversario de la CEI representa menos un momento para reflexionar sobre el pasado que una oportunidad para poner a prueba la capacidad de la Comunidad para responder a las necesidades actuales.
Aziza Alimova, UzA