Asia Central en la Era de la Multipolaridad: Nuevas Oportunidades para la Región
El 16 de mayo, la Universidad Estatal de Estudios Orientales de Tashkent acogió la conferencia internacional científico-práctica «Asia Central en las Relaciones Internacionales Contemporáneas: Perspectivas de Estabilidad y Desarrollo».
Bajtiyor Mustafayev, Subdirector del Instituto de Estudios Estratégicos y Regionales de la Presidencia de la República de Uzbekistán, fue el orador principal de la conferencia.
En su intervención, el experto analizó la evolución del concepto de «potencia intermedia». Según él, este estatus hoy en día no se determina por indicadores materiales, sino por la capacidad de un Estado para actuar eficazmente dentro del sistema internacional: para forjar alianzas con países vecinos y con centros de poder regionales y globales, para responder a los desafíos y amenazas contemporáneos y para garantizar el desarrollo sostenible.
Citando datos del Instituto para la Economía y la Paz, Mustafayev señaló que el número de Estados clasificados como potencias medianas aumentó de 9 en 1991 a 16 en 2024. Esto refleja un cambio estructural en la distribución de la influencia internacional en medio de la crisis actual del orden mundial.
Al hablar sobre el estado del sistema global, el ponente destacó una serie de tendencias interconectadas que impulsan su transformación. En particular, el gasto militar mundial alcanzó la cifra récord de 2,7 billones de dólares en 2024. A principios de 2026, el número de conflictos armados activos se acercaba a los 60, el nivel más alto desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo, las principales instituciones internacionales en los ámbitos de la seguridad y la economía están perdiendo gradualmente su capacidad para mantener la estabilidad del orden internacional.
Según el subdirector del ISRS, durante los períodos en que se están configurando nuevas reglas, las potencias medianas asumen cada vez más el papel de "estabilizadores locales" cuando los actores principales buscan eludir su responsabilidad. Asia Central es una de las regiones donde este cambio es más evidente.
Al examinar el papel cambiante de Asia Central en las relaciones internacionales contemporáneas, el experto identificó varios factores que fortalecen la capacidad estratégica de la región.
En primer lugar, Mustafayev destacó la consolidación institucional de la región, vinculada al lanzamiento en 2018, por iniciativa de Uzbekistán, de las Reuniones Consultivas de Jefes de Estado de Asia Central. Como subrayó el ponente, este formato se ha convertido en una plataforma exclusiva para el diálogo intrarregional y ha fortalecido la coordinación política en toda la región.
El experto describió la adopción del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación para el Desarrollo de Asia Central en el Siglo XXI como una continuación lógica de este proceso, caracterizándolo como una "constitución regional" que consagra el principio de la indivisibilidad de la seguridad y el desarrollo sostenible entre los cinco Estados. Según él, la capacidad estratégica de la región se refleja en la habilidad de los Estados de Asia Central para desarrollar enfoques comunes ante los desafíos transfronterizos sin árbitros externos.
Mustafayev también hizo hincapié en la creciente importancia geoeconómica de Asia Central. En opinión de los expertos, la región está fortaleciendo su posición en las cadenas de suministro globales de transporte, energía y recursos. Sus importantes reservas de uranio, litio, cobre y metales de tierras raras convierten a Asia Central en un socio indispensable para impulsar la transición ecológica.
En este contexto, el papel diplomático de la región también se está expandiendo. En este sentido, una política exterior multivectorial se considera no un eufemismo de neutralidad, sino un sistema de equilibrio de redes en el que cada área de cooperación sirve a intereses nacionales específicos.
Este enfoque quedó patente en la primera Cumbre UE-Asia Central, celebrada en Samarcanda en abril de 2025, tras la cual las relaciones entre las partes se elevaron a una asociación estratégica y se anunció un paquete de inversiones de hasta 12.000 millones de euros. La continua expansión de la participación de la región en política exterior se demostró aún más en la segunda Cumbre Asia Central-China, celebrada en Astaná, que concluyó con la firma del Tratado de Buena Vecindad Eterna.
Según el experto, la intensificación de la participación externa de Asia Central se debe en gran medida al sostenido crecimiento económico de la región. Durante la última década, la economía regional ha crecido a una tasa anual promedio del 6,2%, casi el doble del promedio mundial. El PIB combinado de los estados de Asia Central se acerca a los 500 mil millones de dólares.
En conclusión, Mustafayev expresó su confianza en que el fortalecimiento de la influencia estratégica de Asia Central es un proceso sostenido a largo plazo.
«Mecanismos eficaces de cooperación regional, grandes inversiones en infraestructura y una política exterior diversificada están creando una base de resiliencia independiente de las condiciones externas», afirmó.
UzA