Discurso del Presidente de la República de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, en la Octava Reunión Consultiva de los Jefes de Estado de Asia Central y Azerbaiyán
Estimado Serdar Gurbangulyyevich: Distinguidos colegas:
Me sumo a las palabras de agradecimiento dirigidas al Presidente de Turkmenistán, el distinguido Serdar Gurbangulyyevich Berdimuhamedov, por la cálida acogida y la excelente organización de nuestra reunión.
Nos hemos reunido una vez más en la costa del Caspio, en Avaza.
Nuestra reunión de hoy tiene un significado especial, ya que se celebra por primera vez conjuntamente con el hermano Azerbaiyán.
Quisiera destacar especialmente la presidencia de Turkmenistán. Durante el último año, hemos logrado avances significativos en la cooperación regional y hemos alcanzado acuerdos concretos sobre una serie de cuestiones clave.
Expreso mi especial reconocimiento al Líder Nacional del pueblo turkmeno, el estimado Gurbanguly Berdimuhamedov, quien durante muchos años ha realizado una enorme contribución personal al fortalecimiento de la amistad y las relaciones de buena vecindad entre nuestros países.
Distinguidos jefes de delegación:
En los últimos años, Asia Central ha cambiado considerablemente. La atmósfera misma de las relaciones entre nuestros países se ha transformado.
Hemos comenzado a reunirnos con mayor frecuencia, a debatir cuestiones abiertamente, a encontrar soluciones y a apoyarnos mutuamente.
Nuestras reuniones consultivas han desempeñado un papel fundamental en este proceso.
Al establecer este formato, nos guiamos por una premisa sencilla: la prosperidad y la seguridad de Asia Central dependen directamente de la confianza entre nuestros Estados.
La culminación del procedimiento para la firma del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación para el Desarrollo de Asia Central en el Siglo XXI ha constituido un acontecimiento histórico.
Al mismo tiempo, no buscamos crear estructuras burocráticas complejas. Necesitamos un formato flexible y transparente en el que Estados fuertes, soberanos e independientes cooperen sobre la base del respeto mutuo, la confianza y el pragmatismo.
Este enfoque ya ha dado resultados. La región se presenta con mucha más confianza y mayor protagonismo en el ámbito internacional. Así lo demuestran tanto el creciente interés por los formatos de «Asia Central más...» como la continua ampliación de nuestro círculo de socios externos.
¡Distinguidos colegas!
Nuestra estrecha cooperación se desarrolla en un momento complejo. El mundo cambia rápidamente, aumentan las tensiones, se reconfiguran los vínculos comerciales y de transporte, y surgen nuevos riesgos. En esta coyuntura, resulta crucial coordinar nuestras acciones con mayor estrechez aún.
Me gustaría señalar algunas áreas que consideramos especialmente importantes para nuestros futuros esfuerzos conjuntos.
En primer lugar, debemos definir la próxima etapa de la cooperación entre Asia Central y las regiones vecinas.
De hecho, podemos construir un espacio de cooperación único, sustentado en vínculos históricos, económicos y de transporte sólidamente establecidos.
Hoy tenemos la oportunidad de fortalecer considerablemente estos vínculos y dotarlos de un contenido práctico.
Hablamos de una vasta región donde nuestros países pueden desarrollar conjuntamente sectores como el comercio, el transporte, la energía, la industria y las nuevas tecnologías.
Proponemos abordar estas cuestiones en detalle durante la conferencia internacional «Diálogo interregional para la paz y la conectividad sostenible: un enfoque de Asia Central», que organizaremos el próximo año en Taskent.
En segundo lugar, debemos fortalecer los cimientos sobre los que se asienta nuestro diálogo regional.
Proponemos continuar trabajando en la mejora del marco jurídico que regula las actividades de las Reuniones Consultivas de los Jefes de Estado de Asia Central.
Al mismo tiempo, la mera cantidad de documentos no resuelve gran cosa. Lo que realmente importa es que las decisiones ya adoptadas se implementen y generen los resultados previstos.
En tercer lugar, la cooperación económica debe elevarse a un nuevo nivel.
Ya hemos fijado objetivos ambiciosos para incrementar el comercio y las inversiones mutuas. Ahora es preciso determinar qué impulsará este crecimiento.
Ante todo, esto atañe a las cadenas de valor industriales y tecnológicas conjuntas, a los servicios digitales compartidos y a los mecanismos de inversión que nos permitan poner en marcha grandes proyectos con mayor celeridad.
El Programa Regional Integral de Cooperación Comercial y Económica hasta 2035 desempeña un papel fundamental a este respecto. Debe servir como herramienta práctica para aprovechar la mayor ventaja de la región: nuestra geografía compartida. Para lograrlo, es necesario eliminar sistemáticamente las barreras comerciales, ampliar la cooperación industrial y poner en marcha más proyectos conjuntos.
Ya hemos llegado a un punto en el que el comercio mutuo convencional ya no es suficiente; necesitamos crear productos terminados de manera conjunta.
La fórmula «seis economías, un producto» resume a la perfección la esencia de aquello a lo que debemos aspirar.
Cuando empresas de varios países participan en una misma cadena de producción y crean productos conjuntamente, surgen vínculos totalmente distintos y mucho más sólidos entre nuestras economías. Estos vínculos son mucho más duraderos que el intercambio convencional de mercancías.
Para impulsar esta labor, proponemos celebrar un foro empresarial entre Asia Central y Azerbaiyán en la antigua ciudad de Jiva en 2027.
Asimismo, consideramos importante establecer una plataforma especial de apoyo financiero y técnico para proyectos de inversión conjuntos.
Las grandes iniciativas requieren no solo inversión, sino también una preparación exhaustiva, evaluaciones de expertos, instrumentos financieros claros y un apoyo continuo.
Propongo encomendar al Consejo de Ministros de Comercio e Inversión que examine esta cuestión en detalle durante su próxima reunión en Asjabad.
En cuarto lugar, debemos conectar nuestros países mediante una red moderna de transporte y logística.
Podemos convertirnos en una de las principales rutas terrestres para el comercio mundial y, al mismo tiempo, en un importante centro de actividad económica. Sin embargo, para lograrlo, no basta con construir carreteras y líneas ferroviarias.
Necesitamos un enfoque común para el desarrollo de la infraestructura de transporte. Es preciso coordinar los grandes proyectos entre sí para que las rutas se complementen y funcionen como un sistema unificado.
A lo largo de los nuevos corredores de transporte deben desarrollarse instalaciones de producción, centros logísticos y de servicios, así como zonas industriales. Una ruta de transporte de este tipo genera actividad económica a su alrededor y produce un impacto mucho mayor en cada uno de los países que atraviesa.
Para garantizar la coordinación, proponemos acelerar la creación del Consejo de Desarrollo de Infraestructuras. Estamos dispuestos a acoger la primera reunión de dicho Consejo en Uzbekistán.
La energía ocupa un lugar destacado en la agenda general.
Nuestra región cuenta con una gran diversidad de recursos. Posee importantes reservas de hidrocarburos, así como un considerable potencial para la generación de energía hidroeléctrica, solar y eólica. Es precisamente esta diversidad la que permite a nuestros países complementarse mutuamente. Debemos aprovechar sabiamente este potencial y adoptar un enfoque integral para el desarrollo del sector energético de la región.
La energía verde desempeñará un papel cada vez más importante en este ámbito.
Proponemos desarrollar un concepto conjunto sobre el potencial de energía baja en carbono. Esto permitirá una mejor coordinación en el desarrollo de nueva capacidad de generación, el despliegue de sistemas modernos de almacenamiento de energía y la creación de nuevos corredores energéticos.
Otro ámbito que requiere soluciones conjuntas es el del agua y el clima.
La escasez de agua se está convirtiendo en una limitación cada vez más grave para el desarrollo de Asia Central. El clima está cambiando, la población crece y aumenta la presión sobre la agricultura y las infraestructuras.
Por ello, necesitamos conocer con mayor precisión de cuánta agua disponemos y cómo se está utilizando.
Precisamos sistemas modernos de monitoreo digital, la modernización de las redes de riego y la adopción generalizada de tecnologías de ahorro de agua.
Hoy en día, las importantes pérdidas de agua suponen un coste excesivo para nuestra región.
Por eso es importante implementar plenamente nuestra iniciativa conjunta sobre la «Década de Acción Práctica para el Uso Racional de los Recursos Hídricos en Asia Central».
A partir del próximo año, Uzbekistán asumirá la presidencia del Fondo Internacional para la Salvación del Mar de Aral. Consideramos esta función como una gran responsabilidad.
Durante nuestra presidencia, tenemos la intención de hacer más eficaz la labor del Fondo, poner en marcha nuevos proyectos medioambientales y atraer financiación adicional.
Se debe prestar especial atención al diálogo con Afganistán sobre el uso de los recursos hídricos. Este diálogo debe ser continuo y sustantivo, teniendo debidamente en cuenta los intereses de todos los países de la región.
Uno de los desafíos más apremiantes a los que se enfrentan nuestras ciudades es la contaminación atmosférica.
Recientemente, Uzbekistán propuso crear el Consorcio Internacional «Aire Limpio de Asia Central».
Podríamos iniciar sus actividades con un proyecto conjunto específico: un programa piloto para la modernización medioambiental de zonas industriales, agrupaciones agroindustriales y centros de transporte en nuestros países. Esto nos permitiría pasar del debate sobre el problema a la acción práctica en áreas donde la carga medioambiental es especialmente elevada.
Otro ámbito que está cobrando gran importancia rápidamente es el de los minerales críticos. Nuestros países poseen importantes reservas de materias primas esenciales para la industria moderna, la energía y las nuevas tecnologías.
En este sentido, es importante que actuemos conjuntamente. Proponemos intensificar los esfuerzos para establecer la Alianza Regional sobre Minerales Críticos, una iniciativa impulsada por Uzbekistán.
Uno de los primeros pasos podría ser la creación de un mapa digital unificado de las reservas de minerales críticos en Asia Central. Tal recurso ofrecería una visión más completa del potencial de la región y demostraría a los inversores internacionales que nuestros países están preparados para desarrollar esta área de manera conjunta.
El siguiente gran conjunto de cuestiones está relacionado con el desarrollo tecnológico.
La inteligencia artificial y el big data ya están transformando la industria, el transporte, la energía, la agricultura, la educación y la administración pública.
La productividad de nuestras economías y su capacidad para competir en el futuro dependerán en gran medida de estas tecnologías. Al mismo tiempo, los proyectos digitales suelen arrojar resultados más rápidos que el desarrollo de infraestructuras a gran escala.
Por ello, proponemos sumar las capacidades de nuestros países e impulsar la creación de una infraestructura informática común. Su base podría ser una red interconectada de centros de datos nacionales. Esto permitiría un uso más eficiente de la capacidad de cómputo, apoyaría el desarrollo de nuestros propios productos digitales y crearía las condiciones necesarias para grandes proyectos de inteligencia artificial.
Sin embargo, la infraestructura por sí sola no basta. Necesitamos profesionales cualificados, investigación científica y empresas tecnológicas sólidas.
Por consiguiente, proponemos poner en marcha programas conjuntos para formar especialistas destinados a sectores clave, apoyar proyectos científicos y crear más oportunidades para el emprendimiento tecnológico.
Por último, uno de los aspectos más importantes para el futuro de nuestra región es nuestra gente.
Nuestros países poseen un importante potencial demográfico. La población crece, aumenta el número de jóvenes y la calidad de su educación y formación profesional determinará en gran medida cómo será la economía de la región dentro de diez, veinte o treinta años.
Por tanto, la educación y el apoyo a la juventud deben ocupar un lugar destacado en nuestra cooperación. Necesitamos tener una idea clara de qué especialistas requerirán nuestras economías en el futuro.
Con este fin, proponemos elaborar un atlas regional de profesiones y competencias más demandadas. Este documento podría recopilar las previsiones de nuestros países sobre las áreas en las que ya existe escasez de especialistas y aquellas donde se espera que la demanda crezca en los próximos años.
Esto permitiría a las universidades y a los centros de formación profesional tener en cuenta, con antelación, las necesidades reales de la economía. A más largo plazo, podríamos formar especialistas para grandes proyectos específicos que se están llevando a cabo en varios países de la región. De este modo, la educación estaría directamente vinculada al desarrollo de la industria, el transporte, la energía, las tecnologías digitales y otros sectores.
¡Distinguidos Jefes de Estado!
En los últimos años hemos logrado grandes avances.
Ahora es importante consolidar estos logros y hacer que la cooperación entre nuestros países sea sostenible durante las próximas décadas.
Nuestra fórmula es sencilla: solidaridad y confianza, en aras del desarrollo y la seguridad.
Somos responsables del tipo de región que dejaremos a las generaciones futuras. Debe ser una región pacífica, segura y económicamente fuerte, que ofrezca a las personas oportunidades para vivir, trabajar, estudiar y criar a sus hijos con dignidad.
Felicitamos a Azerbaiyán por asumir la presidencia de la Reunión Consultiva. Confiamos en que, bajo el liderazgo de la parte azerbaiyana, nuestra labor en este formato cobrará un nuevo impulso, al tiempo que nuestra cooperación fraternal contribuirá a fortalecer la unidad, la confianza y la solidaridad.
Para concluir, quisiera expresar una vez más mi sincero agradecimiento a Su Excelencia Serdar Berdimuhamedov por la cálida hospitalidad y la excelente organización de nuestra reunión en la acogedora tierra de Turkmenistán.